A un año de esa primera carta…
En octubre de 2025, CAPROMISA encendía una señal de alarma sobre la situación de los proveedores mineros santacruceños. A través de una carta abierta, la cámara empresaria advertía sobre las dificultades de las empresas locales para acceder al trabajo, la pérdida de oportunidades y la necesidad de impulsar cambios estructurales para que la actividad minera genere mayor valor en las comunidades.
Casi un año después, el reclamo parece haber llegado finalmente a la agenda política de Perito Moreno.
El intendente, los concejales y empresarios de la localidad comenzaron a reunirse para discutir una problemática que el sector privado viene planteando desde hace tiempo: ¿cuánto de la riqueza que genera la minería queda realmente en las comunidades donde se desarrolla la actividad?

La reciente convocatoria a Newmont, Minera Santa Cruz y Patagonia Gold —esta última ausente— representa un cambio en el escenario. El reclamo empresarial encontró una respuesta institucional conjunta de las autoridades locales.
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Sin embargo, también surgen algunas preguntas necesarias, aunque quizás incómodas: ¿qué motivó que este reclamo llegara ahora a la agenda política? ¿Estamos frente a una respuesta a situaciones puntuales o al comienzo de un compromiso más amplio con el desarrollo local?
El desafío será que esta iniciativa trascienda las circunstancias actuales y se convierta en una política sostenida en el tiempo.
Durante años, los proveedores locales invirtieron en equipamiento, instalaciones, capacitación y empleo para responder a las exigencias de una industria que prometía desarrollo. Hoy, varios de ellos enfrentan dificultades para sostener su actividad y preservar esa capacidad instalada.
Desde hace tiempo, CAPROMISA mantiene una posición clara: cada operadora minera debe generar valor en las comunidades donde tiene influencia.
Esto no significa excluir a las empresas de otras localidades de Santa Cruz, sino reconocer que las comunidades directamente vinculadas con las operaciones deben ocupar un lugar prioritario en las políticas de contratación y desarrollo de proveedores.
Un modelo minero que necesita transformarse
La discusión de fondo ya no puede limitarse a cómo se distribuyen los contratos existentes. Como viene advirtiendo CAPROMISA, el modelo minero actual muestra señales de agotamiento y necesita una transformación profunda.
El verdadero desafío es construir un modelo que genere valor para los proveedores y trabajadores santacruceños, que sea sostenible para las empresas operadoras y que permita que la actividad minera crezca y se desarrolle en el tiempo.
Porque el problema ya no es solamente cómo repartir lo que hay. Las oportunidades existentes resultan insuficientes para sostener las expectativas de todos los sectores. La pregunta que debemos hacernos es cómo generar las condiciones para que la actividad crezca, se multipliquen las oportunidades y el valor generado llegue a más santacruceños.
Esa transformación requiere mucho más que reclamos y declaraciones. Exige acuerdos, consensos, trabajo conjunto y, fundamentalmente, la capacidad de dejar de lado los intereses individuales o sectoriales para priorizar objetivos comunes.
Significa que las operadoras, los proveedores, los trabajadores, los sindicatos y el Estado deben comprender que el desarrollo de cada sector depende también de la sostenibilidad del conjunto.
No se trata de que unos ganen a costa de otros, sino de construir condiciones para que todos puedan desarrollarse sobre una actividad más productiva, competitiva y sostenible.
Y quizás allí se encuentre la mayor dificultad: construir una mirada de largo plazo en una sociedad acostumbrada a responder a las urgencias, administrar conflictos y buscar soluciones individuales a problemas que son estructurales.
Transformar el modelo minero implica dejar de pensar exclusivamente en el próximo contrato, el próximo reclamo o la próxima negociación, para comenzar a discutir qué minería queremos construir en Santa Cruz durante los próximos diez o veinte años.
Del reclamo a una política de desarrollo
La decisión del Municipio y del Concejo Deliberante de involucrarse merece ser reconocida. Sin embargo, el verdadero desafío será demostrar que esta nueva preocupación política no se agota en reuniones, declaraciones y fotografías.
Si realmente existe voluntad de cambiar el modelo, será necesario construir una agenda de trabajo permanente, con objetivos concretos, responsabilidades compartidas, indicadores de desarrollo y mecanismos de seguimiento.
Las operadoras anunciaron que presentarán un plan de acción. Pero el desafío no debería limitarse a conseguir algunas contrataciones adicionales, sino a construir un esquema de integración económica que permita transformar la presencia de la minería en desarrollo sostenible para las comunidades.
Santa Cruz necesita dejar de discutir exclusivamente cómo distribuir la actividad económica existente y comenzar a discutir cómo generar más actividad, más inversión, más empresas y más empleo privado.
La minería tiene el potencial de impulsar ese crecimiento, pero para lograrlo hacen falta decisiones que permitan construir capacidades productivas y no solamente administrar las oportunidades existentes.
Una bandera que requiere un compromiso de largo plazo
La decisión de la dirigencia política de Perito Moreno de incorporar el desarrollo local a su agenda representa un paso importante y abre una oportunidad para profundizar la discusión sobre el futuro del modelo minero.
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Levantar una bandera es el comienzo. Sostenerla en el tiempo requiere construir acuerdos, fortalecer las instituciones y generar consensos que permitan transformar las preocupaciones actuales en políticas de desarrollo duraderas.
CAPROMISA levantó la voz hace un año. Hoy, la política de Perito Moreno se suma a esa misma bandera. El desafío que tenemos por delante es trabajar juntos, con una mirada de largo plazo, para transformar este compromiso compartido en oportunidades concretas de crecimiento y desarrollo para nuestras comunidades.





























