El proyecto Vicuña cobre recibió esta semana una señal inequívoca de los máximos directivos de Lundin Mining y BHP: la decisión de inversión por los primeros US$ 7.100 millones se tomará antes de fin de 2026. Jack Lundin, CEO de la minera canadiense, y Ron Hochstein, titular de Vicuña Corp —la plataforma conjunta de BHP y Lundin Mining—, participaron del IEFA Latam Forum en Buenos Aires y brindaron declaraciones en las que descartaron riesgos para el proyecto y ratificaron la robustez económica del mayor emprendimiento minero de la historia argentina.

El proyecto Vicuña cobre y la decisión de inversión que define la agenda minera nacional
La escala del proyecto es difícil de ponderar en términos convencionales: la inversión total proyectada supera los US$ 18.000 millones en varias etapas. La primera —por US$ 7.100 millones— incluye el desarrollo de los depósitos Josemaría y Filo del Sol, en el extremo noroeste de San Juan, en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Hochstein señaló que, además de la aprobación del RIGI, el proyecto requiere la firma de un acuerdo con la provincia sanjuanina que garantice estabilidad fiscal en materia de regalías y certezas sobre los aportes de infraestructura. La semana previa, San Juan había concretado otro hito: la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto Josemaría, un paso regulatorio clave que despejó la incertidumbre jurídica sobre el principal depósito del distrito.

Financiamiento y estructura de capital: Lundin y BHP alinean posiciones
Jack Lundin precisó que Lundin Mining ya cerró financiamiento por US$ 4.500 millones y opera con flujos de caja positivos y cero deuda al momento, lo que garantiza el acceso al capital necesario cuando sea requerido. «Ambas empresas están bien capitalizadas en la bolsa», afirmó, en referencia al esquema de financiamiento conjunto que Lundin y BHP deben acordar en las próximas semanas para definir la mejor estrategia de cara a la primera etapa del proyecto. Para 2026, el Distrito Vicuña tiene comprometidos US$ 790 millones en inversiones destinadas a ingeniería de detalle y exploración activa. En ese contexto más amplio, Jack Lundin también mencionó el avance del proyecto Lunahuasi —un depósito de cobre descubierto en 2023 en San Juan— para el cual la empresa prevé invertir US$ 100 millones hasta fines de 2027, en línea con el avance de proyectos cupríferos de escala como el PSJ Cobre Mendocino, que también avanza en su etapa de evaluación técnica.

RIGI, Ley de Glaciares y estabilidad regulatoria como condiciones del proyecto
Uno de los factores más citados por los ejecutivos como condición para la toma de decisión fue la aprobación del RIGI por parte del Congreso nacional. Hochstein fue explícito: «Lo único que podría hacer que no realicemos la inversión es que no tengamos aprobado el RIGI». El funcionamiento del régimen como herramienta de estabilización de largo plazo —con beneficios proyectados a 30 años, arbitraje internacional y protección frente a cambios regulatorios— aparece como el principal argumento ante inversores que evalúan horizontes de proyecto de 50 o más años. Sobre la reforma a la Ley de Glaciares, Hochstein señaló que no hay impacto directo sobre Vicuña, aunque reconoció que la clarificación normativa beneficia al conjunto de la industria. El debate sobre la Ley de Glaciares continúa siendo una variable de contexto relevante para los proyectos cupríferos de alta montaña.

Implicancias estratégicas para la cadena de valor del cobre argentino
El avance del proyecto Vicuña no solo tiene implicancias para la provincia de San Juan, sino para el conjunto de la minería argentina. Como señaló el presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) en sus declaraciones recientes, el cobre «es lo que va a hacer la diferencia» en la generación de divisas para el país. Una inversión de la magnitud de Vicuña implicaría demanda sostenida de ingeniería de proceso, equipos de perforación, servicios ambientales, logística cordillerana de alta complejidad y formación de capital humano especializado. Lundin también remarcó que la empresa tiene 30 años de presencia ininterrumpida en Argentina, desde el desarrollo del proyecto Bajo de la Alumbrera en Catamarca a principios de los 90. Ese historial, combinado con el nuevo ciclo de demanda de minerales críticos impulsado por la transición energética global, posiciona a Vicuña como el proyecto ancla del próximo ciclo exportador minero, en línea con la tendencia que muestra el análisis de las exportaciones mineras argentinas de los últimos años.
Fuente: Minería Sustentable / Clarín




















