La exploración de uranio en Chubut volvió a instalarse con fuerza en la agenda minera, política y ambiental de la Argentina. Con nuevas inversiones internacionales, avances administrativos y un renovado interés del Gobierno Nacional por el desarrollo nuclear, la provincia atraviesa una etapa de definiciones que podría marcar el futuro económico de la meseta central.
En ese escenario, el foco vuelve a ponerse sobre una región históricamente golpeada por la falta de oportunidades, la migración de jóvenes y la escasez de inversiones productivas. Para muchos sectores vinculados al desarrollo regional, la actividad uranífera representa una posibilidad concreta de generación de empleo, infraestructura y movimiento económico en localidades que desde hace años reclaman alternativas para crecer.
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Durante febrero de 2026, la minera canadiense Jaguar Uranium anunció una inversión inicial de 25 millones de dólares destinada a la exploración de los proyectos Laguna Salada y La Rosada, que abarcan cerca de 300.000 hectáreas en territorio chubutense. La compañía incluso concretó su salida a la bolsa de Nueva York bajo el símbolo “JAGU”, buscando fortalecer el financiamiento de sus iniciativas en Argentina.
Poco después, en marzo de este año, el Gobierno de Chubut aprobó el permiso de Evaluación de Impacto Ambiental para trabajos de exploración en Laguna Salada, mientras que en abril el Boletín Oficial provincial formalizó nuevos avances administrativos sobre casi 40.000 hectáreas adicionales.
La situación marca un punto de inflexión para la provincia, especialmente porque se trata de uno de los debates más sensibles de las últimas décadas en Chubut.
Cerro Solo y el potencial estratégico
Dentro del mapa uranífero provincial, el proyecto más importante sigue siendo Cerro Solo, ubicado a unos 70 kilómetros de Paso de Indios. El yacimiento pertenece a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y concentra recursos estimados en más de 4.400 toneladas de uranio, aunque algunas proyecciones elevan esa cifra.
Se trata de uno de los depósitos de uranio más relevantes de Argentina y aparece como pieza clave dentro del denominado “Plan Nuclear Argentino 2025”, impulsado por Nación para recuperar producción local y reducir dependencia externa en materia energética.
A esto se suma la aparición de YPF Nuclear, la nueva subsidiaria creada por la petrolera estatal para avanzar sobre el negocio del uranio y la energía nuclear, con interés específico en Cerro Solo y en la posibilidad de integrar toda la cadena productiva, desde la extracción hasta la generación energética.
Para la meseta central, la eventual puesta en marcha de estos proyectos podría implicar demanda de mano de obra, contratación de servicios, movimiento para proveedores, mejoras logísticas y mayor circulación económica en pueblos históricamente relegados.
El gran debate: desarrollo económico versus conflicto ambiental
El avance de la exploración también reabre uno de los debates más profundos de Chubut: la vigencia de la Ley XVII N°68, conocida popularmente como Ley 5001, que desde 2003 prohíbe la minería metalífera a cielo abierto y el uso de cianuro en la provincia.
El gobierno provincial sostiene que la extracción de uranio podría desarrollarse mediante lixiviación in situ (ISR), una metodología subterránea que no requiere tajo abierto ni utilización de cianuro, y que por lo tanto no entraría en contradicción con la legislación vigente.

Sin embargo, organizaciones ambientalistas y algunos especialistas vinculados incluso a la propia CNEA cuestionan la viabilidad geológica de aplicar ese método en Cerro Solo. Según esos planteos, el yacimiento requeriría una combinación de minería subterránea y a cielo abierto para su explotación comercial.
Las tensiones no son menores. Chubut mantiene muy presente el antecedente del “Chubutazo” de 2021, cuando multitudinarias movilizaciones obligaron a derogar la ley de zonificación minera apenas una semana después de haber sido aprobada.
También durante 2025 hubo protestas contra iniciativas legislativas relacionadas con la creación de una empresa provincial de energía que eventualmente podría participar en proyectos uraníferos.
Un recurso estratégico en un contexto global de demanda creciente
El interés por el uranio no ocurre solamente en Argentina. A nivel mundial, la energía nuclear volvió a ganar protagonismo en medio de la transición energética, la necesidad de reducir emisiones y la búsqueda de fuentes estables de generación eléctrica.
En noviembre de 2025, incluso, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) realizó una misión técnica en Argentina para evaluar capacidades vinculadas a la producción de uranio, incluyendo visitas a Cerro Solo.
Actualmente existen al menos 17 proyectos de uranio distribuidos entre Chubut, Mendoza, Río Negro, Neuquén, Salta y Santa Cruz, lo que demuestra que el sector atraviesa una etapa de fuerte reactivación exploratoria.
En paralelo, desde distintos sectores económicos se remarca que la exploración minera representa una de las pocas actividades capaces de atraer inversiones millonarias hacia regiones alejadas de los grandes centros urbanos.
La meseta central y la discusión de fondo
Más allá de las posiciones enfrentadas, el debate sobre el uranio también vuelve a poner sobre la mesa la realidad social y económica de la meseta central chubutense.
Despoblamiento, falta de empleo privado, escasa infraestructura y dificultades para sostener actividades productivas son parte de una problemática estructural que atraviesa a varias localidades del interior provincial.
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En ese contexto, muchos habitantes observan con expectativa cualquier posibilidad de inversión que pueda generar trabajo genuino y movimiento económico. Otros, en cambio, sostienen que el riesgo ambiental supera cualquier potencial beneficio.
Lo concreto es que la exploración ya está avanzando y el tema volvió definitivamente al centro de la escena política y minera nacional. El futuro de la actividad dependerá no solo de la viabilidad técnica y legal de los proyectos, sino también de la capacidad de construir consensos sociales en una provincia donde la discusión minera sigue siendo una de las más sensibles del país.




















