Noticias, empresas y protagonistas de la minería argentina   ·   16 de octubre de 2026    ·   19:54 hs
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Cafecito Minero – Entrar, volver y quedarse: el desafío del empleo minero en Santa Cruz

Cafecito Minero – Entrar, volver y quedarse: el desafío del empleo minero en Santa Cruz

Skyper AMUTMIN
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Ricky y Chelo conversan sobre el empleo minero en Santa Cruz en Cafecito Minero

Empleo minero en Santa Cruz: entrar, volver y conseguir una oportunidad

El empleo minero en Santa Cruz volvió a ocupar un lugar central durante la semana. Mientras aparecen nuevos programas destinados a personas que buscan ingresar por primera vez a la actividad, trabajadores que ya pasaron por los yacimientos reclaman respuestas después de perder sus puestos. Formación, experiencia, selección de personal y nuevas inversiones terminan formando parte de una misma discusión: cómo transformar la actividad minera en oportunidades laborales sostenidas para quienes viven en la provincia.

—Buen día, Chelo.

—Buen día, Ricky. ¿El de siempre?

—Hoy doble.

—¿Tan temprano y ya estamos así?

—Estuve leyendo comentarios hasta tarde. Te digo una cosa: cada vez que hablamos de trabajo en minería aparecen cien historias distintas.

—Eso te iba a decir. Esta semana el tema explotó bastante.

—Y me parece que hay una razón. Durante mucho tiempo la discusión fue bastante simple: “queremos más empleo local”. Ahora empezamos a descubrir que adentro de esa frase hay un montón de problemas distintos.

—El que nunca trabajó y no consigue entrar.

—El profesional que estudió pero tampoco entra.

—El que tiene experiencia y queda afuera.

—El que cumple los requisitos y no entiende por qué nunca pasa una selección.

—Y después tenés empresas diciendo que determinados perfiles no se consiguen.

—Exactamente. Por eso me parece que esta semana aparecieron dos noticias que, puestas una al lado de la otra, explican bastante bien la situación.

—Camino Minero y los trabajadores despedidos de Cerro Negro.

—Ahí está.

—Arranquemos por la parte positiva.

—Newmont abrió Camino Minero, un programa pensado para personas residentes en Santa Cruz que quieran acercarse a la actividad y no tengan experiencia minera previa. Piden secundario completo y existe prioridad territorial para postulantes de Perito Moreno y Los Antiguos. La propuesta combina formación teórica y práctica para empezar a conocer procesos, seguridad y dinámica de trabajo dentro de la industria.

—Eso va exactamente en la línea de lo que veníamos hablando hace dos semanas.

—Sí. Porque una de las barreras más difíciles para alguien que quiere entrar es la experiencia. Te piden experiencia para trabajar, pero para conseguir experiencia primero necesitás que alguien te abra la puerta.

—Ahora, hay que aclarar algo.

—Que capacitarse no significa quedar contratado.

—Exactamente. Newmont lo deja claro. Participar de Camino Minero no garantiza un puesto de trabajo posterior. Después hay evaluaciones, requisitos específicos y procesos de selección.

—Me parece bien que se diga desde el principio. La capacitación tiene valor por sí misma, pero generar expectativas de contratación que después quizás no se cumplen sería contraproducente.

—Totalmente. Ahora, mientras esa puerta se abre para personas que nunca estuvieron en minería, tenés otra imagen muy distinta: trabajadores que ya estuvieron en Cerro Negro y hoy están pidiendo volver a trabajar.

—Ese contraste es fuerte.

—Mucho. Un grupo de trabajadores desvinculados llegó hasta Río Gallegos y llevó su reclamo frente a Casa de Gobierno. Uno de ellos, Mario Carrizo, contó públicamente que llevaba meses sin trabajo y que, después de distintas gestiones, buscaban una respuesta que les permitiera recuperar sus puestos o encontrar otra oportunidad dentro de la actividad.

—Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿cómo puede haber gente intentando entrar por primera vez y, al mismo tiempo, gente con experiencia que no consigue volver?

—Bueno, tampoco podemos mezclar situaciones que quizás no sean equivalentes. No sabemos si las nuevas posibilidades corresponden a los mismos perfiles, puestos, sectores o condiciones laborales de quienes fueron desvinculados. Una vacante nueva no necesariamente reemplaza el puesto que perdió otra persona.

—Está bien. Pero la pregunta sigue siendo válida.

—Por supuesto. Y para responderla necesitamos información de todas las partes. Los trabajadores contaron su versión y plantearon críticas sobre las gestiones realizadas. Para comprender completamente lo ocurrido también hacen falta las explicaciones de Newmont, del sindicato y de las autoridades laborales.

—Porque una cosa es la legalidad de un despido y otra el impacto que deja.

—Exactamente. Según el testimonio de Carrizo, fueron desvinculaciones bajo el régimen de despido sin causa y recibieron la liquidación correspondiente. Pero para una persona que tiene alquiler, familia, tarjetas o compromisos todos los meses, cobrar una indemnización no resuelve necesariamente el problema de perder un ingreso estable.

—Y mucho menos si su experiencia está concentrada en minería.

—Claro. Podés llevar años dentro de una operación y, cuando salís, descubrir que no existen tantas oportunidades equivalentes disponibles inmediatamente.

—Eso nos lleva a otra de las notas que generó muchísimo movimiento.

—Las dificultades para conseguir trabajo.

—Exactamente. Llegaron comentarios de jóvenes, profesionales, técnicos y trabajadores con experiencia que dicen postularse y no conseguir ingresar. Algunos incluso plantean que cumplen requisitos, tienen residencia acreditada en Santa Cruz y aun así no llegan a las últimas etapas.

—Ahí hay algo que necesitamos entender mejor.

—Muchísimo mejor. Porque decir “no consigo trabajo” describe el resultado, pero no explica dónde está el problema. Puede ocurrir que el perfil no coincida con la búsqueda, que falte determinada certificación, que haya muchísimos postulantes, que la experiencia requerida sea distinta o que existan otras razones.

—Pero si tenés cientos de personas planteando dudas parecidas, como mínimo hay un problema de información.

—Coincido. El proceso que va desde mandar un currículum hasta ser contratado es bastante opaco para quien está afuera. ¿Cuántas personas se presentan? ¿Cómo se filtran los perfiles? ¿Qué peso tiene la experiencia? ¿Cómo se verifica la residencia? ¿Qué pasa con el 90/10? ¿Quién termina tomando la decisión?

—Y cuando nadie explica, aparecen sospechas.

—Recomendaciones, contactos, gente de afuera…

—Exactamente.

—¿Está demostrado que esas cosas estén definiendo las contrataciones?

—No. Y hay que ser muy claros. Los comentarios de los lectores sirven para identificar preguntas y posibles problemas, pero no alcanzan para comprobar irregularidades. Lo que sí muestran es que hay una demanda de mayor transparencia sobre cómo funcionan los procesos de selección.

—Eso me parece razonable. Una empresa no tiene por qué publicar cada detalle interno de Recursos Humanos, pero explicar mejor qué busca, qué requisitos son excluyentes y por qué determinados perfiles no avanzan ayudaría bastante.

—Sobre todo en una provincia donde existe una política explícita de prioridad al empleo santacruceño.

—Ahí aparece el famoso 90/10.

—Sí. La Ley 3.141 establece la prioridad de trabajadores residentes en la provincia y el Gobierno viene reforzando sus mecanismos de control. Pero tener una norma y conseguir que la norma se traduzca en oportunidades concretas son dos cosas distintas.

—Y tenemos otra discusión que a veces simplificamos demasiado.

—¿Cuál?

—Formar gente nueva o aprovechar la gente que ya sabe.

—No deberían competir.

—Exactamente. Necesitás las dos cosas. Programas como Camino Minero para quienes buscan entrar, programas como VETA para jóvenes profesionales y, al mismo tiempo, mecanismos que permitan que trabajadores con experiencia puedan reinsertarse cuando pierden un puesto.

—Eso sería pensar el mercado laboral como un sistema y no solamente como una suma de búsquedas publicadas.

—Ahí está.

—Ahora te voy a tirar un número que complica todavía más la conversación.

—A ver.

—Minera Santa Cruz cerró 2025 con una ganancia neta de 97,6 millones de dólares.

—Lo vi. Y la facturación fue bastante más alta.

—436,5 millones de dólares. La ganancia creció muy fuerte respecto del año anterior, aunque la producción de oro equivalente bajó y los costos de sostenimiento aumentaron.

—Antes de que empiece el festival de conclusiones, aclaremos algo.

—Dale.

—Que una empresa gane 97 millones no significa automáticamente que tenga que contratar más trabajadores.

—Exactamente.

—La cantidad de empleo depende de la escala de producción, los procesos, inversiones, productividad, estructura operativa y muchas otras variables. Una empresa puede mejorar su rentabilidad por precios internacionales sin necesitar duplicar su dotación.

—En este caso, justamente, el contexto de precios tuvo muchísimo peso. Pero el balance sirve para abrir otra discusión: cómo analizamos el impacto económico de una operación más allá de decir cuánto factura.

—Regalías, impuestos, inversiones, salarios, proveedores…

—Y cuánto de todo eso efectivamente queda en Santa Cruz. El balance registró regalías por más de diez millones de dólares y compras de bienes de uso, activos de exploración y otros conceptos de inversión. Pero para conocer el impacto provincial completo necesitás cruzar información fiscal, compras locales, empleo y localización efectiva de las inversiones.

—O sea que volvimos a la conversación de las últimas semanas.

—Siempre terminamos ahí.

—La minería genera muchísimo valor. La pregunta es cómo medimos el impacto alrededor.

—Y el trabajo probablemente sea la medida que más directamente percibe la gente.

—Porque una persona puede escuchar “436 millones de dólares de facturación” y después preguntarse por qué su hijo lleva un año intentando entrar a minería.

—Exactamente.

—Bueno, cambiemos un poco de aire porque llevamos medio café hablando de despidos.

—¿Querés que te cuente lo del inodoro?

—Sabía que ibas a sacar ese tema.

—Decime que no es una de las historias más raras del año.

—Rara es poco.

—Prefectura encontró cuatro lingotes de oro escondidos dentro del depósito de agua de un inodoro en desuso en Caleta Olivia. Pesaban en total más de dos kilos y medio y fueron valuados en más de 1.200 millones de pesos.

—No quiero saber quién decidió que ese era un buen escondite.

—Yo tampoco. Pero la historia tiene una parte mucho más seria. El hallazgo apareció durante una investigación por la desaparición de una persona, así que no estamos hablando de un procedimiento relacionado originalmente con minería.

—Y apareció inmediatamente la pregunta por Patagonia Gold.

—Por el robo de Cap Oeste de 2023. En aquel episodio desaparecieron quince barras de metal doré y nunca quedó completamente aclarado públicamente qué ocurrió con todo ese material.

—¿Estos cuatro lingotes son aquellos?

—No lo sabemos.

—Importante.

—Muy importante. Por ahora no existe confirmación pública ni pericial de que el oro encontrado en Caleta Olivia tenga relación con aquel robo. Se puede formular la pregunta porque existe un antecedente llamativo, pero convertirlo en una conclusión sería irresponsable.

—Entonces tenemos oro en un inodoro…

—Sí.

—…pero todavía no sabemos de dónde salió.

—Exactamente.

—Es una frase bastante difícil de superar.

—La minería nunca nos deja sin temas.

—Eso seguro.

—Ahora sí, cambiemos de zona porque quiero juntar varias cosas que pasaron alrededor de Puerto Deseado y el Departamento Deseado.

—Dale.

—El intendente Juan Raúl Martínez viene profundizando reuniones con organizaciones gremiales vinculadas con minería. Primero se había reunido con ASIMRA y esta semana lo hizo con Leonardo Salmón, secretario general de AOMA Santa Cruz.

—¿Anunciaron algo concreto?

—No todavía. Hablaron de actividad minera, oportunidades para Puerto Deseado y posibles líneas de trabajo conjunto, pero la información difundida no detalló acuerdos específicos, medidas ni plazos.

—Entonces estamos en etapa de diálogo.

—Exacto. Y está bueno distinguirlo porque si no cualquier reunión termina presentada como un programa funcionando.

—Pero políticamente es interesante.

—Sí. Sobre todo porque Puerto Deseado viene intentando recuperar una mayor vinculación con la actividad minera y con todo el entramado productivo de la zona.

—Y justo apareció lo del matadero.

—Ahí tenés otra pieza. Están avanzando las obras de ampliación del Matadero Municipal financiadas mediante el Fideicomiso para el Desarrollo de Puerto Deseado. La ejecución está a cargo de una empresa local y FOMICRUZ participa dentro del comité administrativo del fideicomiso.

—Eso ya es impacto fuera de un yacimiento.

—Exactamente. No es una inversión minera en el sentido de ampliar una mina, sino una herramienta de desarrollo local que busca fortalecer infraestructura productiva de la ciudad.

—Y si funciona bien, puede generar actividad que no dependa directamente de minería.

—Ese debería ser uno de los objetivos más interesantes de estos mecanismos. Aprovechar la actividad que hoy genera recursos para construir otras capacidades económicas.

—Ahora, geográficamente, ahí también tenés a Minera Don Nicolás dentro del Departamento Deseado.

—Sí, aunque no está al lado de Puerto Deseado. La operación está cerca de Tres Cerros y su área de influencia directa incluye especialmente esa zona, Fitz Roy y Jaramillo. Puerto Deseado es, además, el puerto habilitado más cercano. Conviene separar las cosas, pero regionalmente forman parte del mismo gran corredor productivo del noreste santacruceño.

—¿Y qué está pasando en Don Nicolás?

—Bastante. La Secretaría de Minería hizo una inspección técnica que incluyó Falcon, el pad de lixiviación de Calandrias, el dique de colas y la mina subterránea La Paloma.

—¿Encontraron problemas?

—La información oficial difundida no informó observaciones, actas ni requerimientos específicos. Así que podemos decir que hubo una inspección y cuáles fueron los sectores recorridos, pero no concluir que estaba todo perfecto ni que existieron incumplimientos.

—Muy Cerro Negro aprendimos.

—Muchísimo.

—¿Y Falcon?

—Es particularmente interesante porque está empezando una campaña exploratoria. Minera Don Nicolás puso en marcha aproximadamente 5.000 metros de perforación allí después de incorporar esas propiedades.

—Pero eso es apenas una parte de lo que quiere hacer Cerrado Gold.

—Exactamente. Mark Brennan, CEO de la compañía, dijo que quieren llevar a Minera Don Nicolás hacia una escala de unas 100.000 onzas anuales de oro.

—¿El año que viene?

—No. Y esa aclaración es fundamental. Es un objetivo de crecimiento a más largo plazo. Para 2026, la guía estaba entre 50.000 y 60.000 onzas equivalentes. Llegar a 100.000 requeriría aumentar considerablemente la escala.

—¿Cómo piensan hacerlo?

—Exploración, incorporación de propiedades cercanas y una campaña muy grande de perforación. La compañía habló de unos 70.000 metros y espera tener una nueva evaluación económica durante el primer trimestre de 2027.

—Ahí volvemos al trabajo.

—Siempre.

—Si una operación logra pasar de 50 o 60 mil onzas a cien mil, probablemente cambian muchas necesidades alrededor.

—Potencialmente sí, pero tampoco adelantemos contrataciones que todavía no existen. Primero hay que demostrar reservas, diseñar el crecimiento, conseguir inversiones, obtener autorizaciones y ejecutar el proyecto.

—Bueno, dejame ser optimista cinco minutos.

—Podés ser optimista. Lo que no podés hacer es publicar avisos de empleo que todavía no existen.

—Está bien.

—Pero justamente ahí está una cuestión estratégica. Cuando hablamos de empleo minero en Santa Cruz, no podemos mirar solamente las vacantes de esta semana. También hay que mirar qué proyectos pueden generar trabajo dentro de tres, cinco o diez años.

—Ahí aparece Joaquín.

—Y el RIGI.

—Unico Silver proyecta solicitar durante 2027 la adhesión de Joaquín al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Todavía tiene que completar su prefactibilidad, definir parámetros económicos y cumplir las condiciones necesarias. No hay ninguna adhesión aprobada hoy.

—Pero si avanzara podría convertirse en un antecedente importante para Santa Cruz.

—Sí. Podría ser el primer proyecto metalífero provincial que consiga ingresar al régimen. Y eso sería relevante porque, mientras buena parte de la conversación minera argentina gira alrededor del cobre y del litio, Santa Cruz necesita generar su propia próxima generación de proyectos de oro y plata.

—Ahí entra también la nota que hicieron sobre quién defiende la agenda santacruceña.

—Exactamente. La Argentina tiene motivos para entusiasmarse con cobre y litio. Son proyectos enormes y pueden transformar exportaciones. Pero Santa Cruz ya tiene una industria funcionando, con operaciones, trabajadores, contratistas y proveedores que necesitan competitividad y continuidad.

—No debería ser oro contra cobre.

—Ni plata contra litio.

—La agenda tiene que poder sostener las dos cosas.

—Proyectos nuevos y operaciones existentes.

—Y si no conseguimos exploración y nuevas minas, el problema laboral se va a hacer más complicado con los años.

—Ese es el punto. Podés mejorar muchísimo los sistemas de selección y hacer cumplir perfectamente la prioridad laboral provincial, pero si la cantidad total de puestos disminuye porque las operaciones envejecen y no aparecen reemplazos, el margen se achica.

—Entonces volvemos a inversión.

—Sí. El empleo no se sostiene solamente con leyes laborales. También necesita proyectos económicamente viables.

—Y capacitación.

—Y educación.

—Y transparencia.

—Y estabilidad de las operaciones.

—Te faltó algo.

—¿Qué?

—Que la gente pueda saber cómo entrar.

—Eso también.

—Porque hoy seguís teniendo a un chico que mira una mina desde afuera y no sabe si tiene que estudiar, capacitarse, esperar una convocatoria o conocer a alguien.

—Y esa última percepción es la que más daño hace si no existe información clara.

—Totalmente.

—¿Sabés qué me gustaría ver?

—A ver.

—Un mercado laboral minero donde cualquiera pueda entender el camino. Qué perfiles se necesitan, qué formación sirve, cómo se selecciona, qué oportunidades existen para quien no tiene experiencia y qué alternativas tiene alguien que perdió un puesto.

—Eso requiere bastante coordinación.

—Empresas, sindicatos, Estado, universidades…

—Y probablemente la Mesa Minera pueda discutir parte de eso.

—Sería un buen tema.

—Más útil que discutir solamente porcentajes.

—Los porcentajes sirven.

—Sí, pero el trabajador no vive de saber que existe un 90/10. Vive de conseguir trabajo.

—Ahí está.

—Bueno, terminemos con algo un poco más liviano porque hoy viniste bastante serio.

—¿El torneo de truco?

—Me gustó esa noticia.

—AOMA organizó en Cerro Moro el torneo “Javier Castro”. Participaron 24 parejas de trabajadores.

—Esas cosas también forman parte de la vida minera y casi nunca aparecen cuando hablamos del sector.

—Sí. Porque desde afuera pensamos en camiones, molinos, galerías y producción. Pero adentro hay gente que pasa muchos días compartiendo turnos, comidas y campamentos.

—Y un campeonato de truco termina siendo una forma de encontrarse fuera de la rutina.

—Además llevó el nombre de Javier Castro, que fue durante años secretario general de AOMA Santa Cruz.

—Una manera linda de recordarlo.

—Coincido.

—Bueno, ahora sí. Resumime la semana.

—Trabajo.

—Una sola palabra.

—Me alcanza.

—Explicate.

—Tenés gente que quiere entrar por primera vez, trabajadores con experiencia que quieren volver, empresas abriendo programas de formación, reclamos sobre cómo se selecciona, una ley provincial que busca priorizar residentes y proyectos que intentan crecer para sostener actividad futura.

—Visto así, sí.

—Por eso creo que la discusión sobre empleo minero en Santa Cruz necesita dejar de aparecer solamente cuando alguien publica una búsqueda o cuando un trabajador protesta.

—Tiene que ser permanente.

—Exactamente. Porque no estamos discutiendo solamente cómo cubrir una vacante. Estamos discutiendo cómo construís una fuerza laboral para una industria que la provincia necesita sostener durante las próximas décadas.

—Y al mismo tiempo cómo cuidás al que ya está adentro.

—Y al que queda afuera.

—Y al que todavía ni siquiera sabe cómo entrar.

—Todos.

—Mirá qué sindicalista te levantaste hoy.

—No. Práctico.

—Ah, claro.

—Si vas a decir que la minería genera oportunidades, después tenés que poder explicar cómo se accede a ellas.

—Eso te lo compro.

—¿Otro café?

—No sé. Dijiste “doble” cuando llegaste.

—Era para entrar en calor.

—¿Y ahora?

—Ahora necesito uno para pensar.

—Siempre encontrás una razón.

—Para eso somos amigos.

—No, para eso sos adicto al café.

—Pedilo, Chelo.

—¿Pagás vos?

—La semana pasada pagué yo.

—No me acuerdo.

—Qué conveniente.

—Bueno, mitad y mitad.

—Eso sí es diálogo social.

—No empieces.

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