El 29 de marzo de 2010 nacía en Puerto Deseado Pastas Victoria, un emprendimiento familiar impulsado por Lucas Fernández, oriundo de Olavarría, que había llegado a la localidad en 2003 en busca de nuevas oportunidades de desarrollo personal y familiar. Con raíces italianas por parte de su familia materna, Fernández canalizó su herencia cultural y el concepto de familia como eje para fundar una fábrica de pastas que, con el tiempo, logró consolidarse como proveedor del sector minero en Santa Cruz.

El ingreso de Pastas Victoria al circuito minero se produjo en 2011, cuando Fernández participó de una de las primeras exposiciones mineras en San Julián. Allí tomó contacto con representantes del área de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) de Cookins, una de las compañías de servicios gastronómicos más activas en el sector. A partir de ese primer vínculo, se iniciaron intercambios por correo electrónico que finalmente derivaron en una visita técnica y en la posterior incorporación de la firma deseadense como proveedora.
Del emprendimiento a la industria
Desde entonces, Pastas Victoria ha mantenido una relación constante y activa con Cookins, proveyendo productos 100% artesanales y de calidad sostenida. En paralelo, el emprendimiento fue adecuando su estructura edilicia y renovando maquinarias para acompañar la demanda, además de avanzar en la elaboración de informes nutricionales y el uso de materia prima local, pasos clave para su visión a futuro: transformar la fábrica en una industria formalmente habilitada que genere empleo genuino y abastezca a otras empresas mineras en distintos puntos de la provincia.

El vínculo con Cookins
Junto a Cookins, Pastas Victoria ha participado de manera continua en las Expo Patagonia Minera, mostrando a los asistentes los productos que provee diariamente a la planta de empleados en campamento. Asimismo, Lucas Fernández integra el equipo de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) de la reconocida compañía gastronómica como su representante en Puerto Deseado, desempeñando tareas de capacitación, coordinación de donaciones y atención a requerimientos locales, apoyado por una oficina en la localidad que asiste todas las demandas vinculadas al área de RSE.
Camino recorrido y el horizonte por venir
Fernández reconoce que el camino no ha sido lineal. La dinámica de la economía nacional y los vaivenes del compre local dentro de la cadena minera han generado altibajos a lo largo de los años. Sin embargo, destaca que el emprendimiento se ha mantenido firme, apostando a una producción constante que busca sostenerse en el tiempo con una visión clara de crecimiento.
“El objetivo es convertir la fábrica en una industria que llegue a toda la provincia y genere puestos de trabajo reales”, expresó Fernández durante una conversación con Extremo Minero. El empresario valora especialmente el arraigo construido en Puerto Deseado y subraya el potencial de la localidad para consolidar emprendimientos con identidad, oficio y vocación de servicio.
En la actualidad, Pastas Victoria busca completar los requisitos necesarios para obtener las habilitaciones provinciales que le permitan expandirse como proveedor en el sector minero. Mientras tanto, continúa apostando al desarrollo con una base sólida, impulsada por el trabajo familiar, la resiliencia ante las dificultades y una mirada estratégica que integra lo local con lo productivo.




















