Noticias, empresas y protagonistas de la minería argentina   ·   16 de mayo de 2026    ·   07:59 hs
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Las mineras en Santa Cruz: ¿Se llevan todo y no dejan nada? – Parte II

Las mineras en Santa Cruz: ¿Se llevan todo y no dejan nada? – Parte II

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En la primera parte de este análisis publicado por Extremo Minero, la Lic. Magalí Sequeira planteaba un interrogante que sigue generando ecos: ¿Las mineras en Santa Cruz se llevan todo y no dejan nada? Aquel artículo, lejos de buscar la confrontación, proponía revisar los discursos instalados en torno a la actividad y las políticas públicas que, muchas veces, obstaculizan su verdadero potencial de desarrollo.

En esta segunda entrega, la autora avanza sobre un eje fundamental: la necesidad de construir una minería socialmente participativa y democrática, donde la información ambiental y económica sea accesible, comprensible y utilizada como herramienta de diálogo entre comunidades, Estado y empresas.

¿Denuncia legítima o relato mal contado?

En Santa Cruz, la información socioambiental minera existe y puede encontrarse en portales oficiales como el del Ministerio de Energía y Minería provincial (enermin.gob.ar) o el Sistema de Información Abierta a la Comunidad sobre la Actividad Minera en Argentina (SIACAM). Sin embargo, la accesibilidad técnica y la comprensión de estos datos no siempre están garantizadas.

Sequeira plantea una pregunta clave: ¿De qué sirve disponer de información pública si los ciudadanos no cuentan con las herramientas para interpretarla? La falta de educación ambiental y la ausencia de intermediarios calificados en la comunicación institucional generan un vacío que se llena fácilmente con desinformación, prejuicios y discursos simplificados.

Cuando la desinformación se convierte en insumo político

En una provincia que lidera la producción nacional de oro y plata, sorprende que el debate público en torno a la minería aún oscile entre la desconfianza y la desinformación. Los discursos políticos, señala Sequeira, suelen reproducirse sin actualización técnica, incluso cuando los gobiernos cambian. Esto lleva a una paradoja: Santa Cruz es la mayor productora del país, pero la percepción ciudadana sobre los beneficios concretos de la minería sigue siendo difusa.

La autora invita a reflexionar si esta falta de claridad es fruto del desconocimiento o si, en algunos casos, las tensiones se mantienen como recurso discursivo útil para quienes gestionan el ánimo social.

Abrir los datos, educar y participar

El desafío, sostiene Sequeira, está en reconstruir confianza. Para ello, los municipios y los concejos deliberantes deben asumir un rol protagónico, facilitando información pública ambiental en un lenguaje comprensible y accesible. Esto implica profesionalizar la comunicación institucional, convocar a expertos locales, promover la cooperación con profesionales del sector privado y establecer canales de diálogo estables con las comunidades.

El conflicto, dice la autora, no debe evitarse. “Cuando se surfea la ola de la tensión, se construye confianza”, afirma, planteando que los espacios de intercambio auténtico son los que permiten diseñar políticas que contemplen los intereses y los anhelos de todas las partes.

La minería que sí genera valor agregado

La democratización de la información, lejos de ser una utopía, debe consolidarse como un pilar de la gobernanza moderna. La transparencia y la educación ambiental son herramientas que transforman percepciones, previenen conflictos y promueven una ciudadanía activa.

Para Sequeira, Santa Cruz tiene la oportunidad histórica de convertirse en un modelo regional de gobernanza minera, siempre que avance hacia un paradigma de desarrollo inclusivo y sostenible. La provincia debe dejar atrás la lógica extractiva centrada únicamente en la renta y construir una minería con visión de largo plazo, donde la transparencia y la participación social sean condiciones estructurales del desarrollo.

Conclusión

¿Se llevan todo y no dejan nada? Tal vez sí, tal vez no. Sin información clara, la sospecha seguirá siendo el relato dominante. Pero si los datos se abren, si las comunidades participan y si la educación ambiental se consolida como política pública, Santa Cruz podrá escribir una nueva historia minera: una historia en la que la verdad se construya colectivamente y el desarrollo sea compartido.

Por Lic. Magalí Sequeira
Fuente: etnograficas.com

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