Amadeo Gravino participó de una reunión convocada por UOCRA Zona Norte con representantes de Newmont, empresas y trabajadores. La continuidad de las obras y proyectos, la seguridad y el impacto sobre los proveedores santacruceños fueron parte de la agenda.
La situación de Cerro Negro volvió a reunir este miércoles a representantes de Newmont, trabajadores, empresas y la Cámara de Proveedores Mineros de Santa Cruz (CAPROMISA), en una instancia de diálogo que adquiere particular relevancia después del proceso de inspecciones realizado días atrás por organismos del Gobierno provincial y de las medidas preventivas adoptadas en el yacimiento.
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El presidente de CAPROMISA, Amadeo Gravino, participó del encuentro convocado por UOCRA Zona Norte, junto a representantes de las áreas de Relaciones Laborales y Proyectos de Newmont y referentes del sector empresario.
Durante la jornada se analizaron la continuidad del plan de expansión de Cerro Negro, las obras previstas y la situación de las empresas que integran la cadena de proveedores de la operación. También se abordó la necesidad de fortalecer el diálogo entre empresas, trabajadores, cámaras y los distintos actores vinculados al proyecto.
La reunión se produjo en un momento en el que la continuidad de la actividad constituye una preocupación concreta para contratistas y PyMEs que dependen, en distinta medida, de los proyectos y servicios vinculados al yacimiento.
Seguridad, fiscalización y previsibilidad
La participación de CAPROMISA debe leerse también a la luz de la posición que la Cámara había expresado frente al proceso de inspección llevado adelante por la Provincia.
La entidad sostuvo que la seguridad y la salud de los trabajadores, el cumplimiento de la normativa vigente y la fiscalización estatal no están en discusión. Al mismo tiempo, manifestó reparos respecto de la forma y magnitud que alcanzó el operativo y advirtió sobre las consecuencias que una interrupción prolongada de la actividad podía generar sobre trabajadores, contratistas, proveedores y comunidades vinculadas a Cerro Negro.
Desde esa perspectiva, CAPROMISA planteó la necesidad de que las observaciones que correspondan sean atendidas y corregidas dentro del marco legal, pero procurando una salida que permita preservar la continuidad de la actividad.
La posición de la Cámara apunta así a compatibilizar dos cuestiones que considera inseparables para el desarrollo minero: condiciones adecuadas de seguridad y cumplimiento de las normas, por un lado, y previsibilidad para la inversión, el empleo y la cadena de valor, por otro.
En la reunión de este miércoles, ese enfoque volvió a aparecer a través del pedido de fortalecer las instancias de capacitación, control y diálogo entre los distintos actores.
Para CAPROMISA, los controles forman parte de las responsabilidades que corresponden al Estado, pero las decisiones que se adopten también deben contemplar el efecto que pueden producir sobre una cadena económica mucho más amplia que la propia operación minera.
En Cerro Negro, una eventual interrupción de proyectos no afecta únicamente a la empresa operadora. También puede alcanzar a empresas constructoras, contratistas, transportistas, prestadores de servicios, trabajadores y comercios que tienen una relación directa o indirecta con la actividad.
Ese es uno de los motivos por los que la Cámara viene reclamando previsibilidad.
El contexto adquiere mayor importancia por los proyectos que Newmont mantiene vinculados al futuro de Cerro Negro. Cabe recordar que la compañía tiene en desarrollo iniciativas destinadas a extender la vida útil de la operación y ampliar sus áreas productivas. Entre ellas se encuentra Cerro Negro District Expansion 1, que contempla el desarrollo de los distritos Marianas y Eastern y está orientado a extender la vida de la operación más allá de 2038.
Para una provincia como Santa Cruz, esas inversiones representan no solamente producción minera, sino también una potencial demanda sostenida de bienes, servicios, construcción, transporte, mantenimiento, ingeniería y otras actividades que pueden ser cubiertas por empresas locales. Precisamente allí se concentra una parte central de la agenda de CAPROMISA.
La Cámara viene planteando que la continuidad de las inversiones debe traducirse en mayor participación de proveedores santacruceños, generación de empleo provincial y nuevas oportunidades para las PyMEs, pero también en procesos que permitan que esas empresas desarrollen capacidades y puedan competir en igualdad de condiciones frente a los requerimientos de una operación de escala internacional.
En las últimas semanas, además, Newmont y CAPROMISA avanzaron en distintas iniciativas vinculadas al desarrollo de proveedores, capacitación y conocimiento de los procesos de contratación.
La lógica es que el crecimiento de una operación minera tenga un efecto que trascienda el movimiento generado dentro del propio yacimiento y permita ampliar la participación de empresas radicadas en Santa Cruz.
En ese sentido, la continuidad de los proyectos de Cerro Negro aparece como un componente relevante para una cadena de valor que involucra a empresas de distintos rubros y localidades.
El diálogo como salida a la coyuntura
El encuentro convocado por UOCRA Zona Norte representa, en ese marco, una nueva instancia de diálogo entre actores que durante los últimos días estuvieron atravesados por una situación de tensión.
No implica que hayan desaparecido las diferencias ni que estén resueltos todos los planteos vinculados a Cerro Negro. Sí permite observar que, paralelamente a los controles y a las discusiones sobre el cumplimiento de la normativa, existen espacios donde se está intentando abordar la continuidad de los proyectos y sus consecuencias económicas.
Para CAPROMISA, recuperar esos espacios resulta especialmente relevante porque las PyMEs necesitan conocer cuáles serán las condiciones de continuidad de los trabajos para poder sostener estructuras, personal, inversiones y compromisos asumidos.
La Cámara continuará participando de las instancias vinculadas al futuro de Cerro Negro, con una agenda que busca mantener en discusión el desarrollo de proveedores santacruceños y el empleo local, pero dentro de un esquema que contemple también las condiciones de seguridad y el cumplimiento de las obligaciones legales.
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El desafío para todos los actores será encontrar mecanismos que permitan que la fiscalización no se convierta en un obstáculo para la continuidad de las inversiones, que la continuidad productiva no implique resignar estándares de seguridad y que el crecimiento de la actividad minera genere una participación cada vez mayor de empresas y trabajadores de Santa Cruz.
En el caso de Cerro Negro, la dimensión de los proyectos en marcha hace que esa discusión exceda la coyuntura y tenga impacto sobre buena parte de la cadena de valor minera provincial.






























