La minería santacruceña necesita cada vez más espacios capaces de conectar las distintas partes de una cadena productiva que es mucho más amplia que las empresas que operan los yacimientos. Trabajadores, proveedores, contratistas, comunidades, organismos públicos y compañías mineras forman parte de un mismo entramado y las decisiones que afectan a uno de esos actores terminan teniendo impacto sobre el conjunto. En ese escenario, el encuentro entre la Cámara de Proveedores y Servicios Mineros de Santa Cruz (CAPROMISA) y la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) adquiere una importancia que excede el carácter institucional de la reunión.
Representantes de CAPROMISA mantuvieron un encuentro con el secretario general de AOMA Nacional, Héctor Laplace, con el objetivo de fortalecer el vínculo entre ambas instituciones y compartir perspectivas sobre la situación actual de la minería y el contexto que atraviesa Santa Cruz. Participaron el presidente de CAPROMISA, Ing. Amadeo Gravino; el vicepresidente, Diego Irigoyen; y el director Eduardo García de las Longas. La cámara manifestó además su acompañamiento a la conducción de AOMA Santa Cruz, encabezada desde junio por Leonardo Salmón.
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La intención expresada por CAPROMISA es avanzar junto al sindicato en una agenda de trabajo que permita fortalecer la integración de proveedores y trabajadores santacruceños a la actividad minera, con el objetivo de que el crecimiento de la industria genere mayores oportunidades dentro del territorio provincial. No es una cuestión menor: el desarrollo de una operación minera no depende exclusivamente de la producción del yacimiento, sino de una extensa red de empresas y trabajadores que hacen posible que esa producción exista.
CAPROMISA tiene justamente como uno de sus objetivos centrales fortalecer esa red. La entidad, fundada en 2009, señala que actúa como nexo entre las operadoras mineras, el Gobierno, los gremios, cámaras nacionales e instituciones, buscando incrementar las compras a empresas de la zona y desarrollar pymes capaces de ocupar un lugar estratégico dentro de la industria. Su planteo va más allá del denominado compre local: apunta a que las empresas provinciales puedan crecer, generar empleo y desarrollar capacidades que les permitan sostenerse también fuera de la minería.
Ese enfoque es especialmente relevante en una provincia extensa como Santa Cruz, donde la actividad minera tiene presencia en distintas localidades y donde el impacto de una operación puede extenderse a cientos de kilómetros del yacimiento. CAPROMISA registra empresas asociadas en Río Gallegos, Puerto San Julián, Caleta Olivia, Puerto Deseado, Perito Moreno, Las Heras, Pico Truncado, Puerto Santa Cruz, Gobernador Gregores, El Calafate y otras localidades.
La cámara sostiene además un principio de localía según el cual las empresas próximas a los yacimientos deberían tener prioridad en las contrataciones, seguidas por las pymes provinciales y, cuando una necesidad no puede ser cubierta dentro de Santa Cruz, por proveedores nacionales e internacionales. La lógica detrás de esa posición es que una pyme local fortalecida no solamente puede atender a la minería, sino desarrollar capacidades que posteriormente le permitan competir en otros sectores.
AOMA aporta a esta agenda la representación de uno de los actores fundamentales de esa cadena: los trabajadores. La nueva conducción de AOMA Santa Cruz, encabezada por Leonardo Salmón para el período 2026-2030, asumió formalmente en junio y tiene entre sus responsabilidades una agenda que incluye empleo, condiciones laborales y seguridad e higiene en una actividad donde los estándares operativos son determinantes.
La relación entre empleo y proveedores tampoco es circunstancial. Una empresa santacruceña que incorpora un nuevo contrato necesita trabajadores; una operación que amplía sus servicios demanda nuevas contratistas; y una mayor participación de proveedores locales puede generar empleo directo e indirecto en las localidades donde esas empresas están radicadas. Por eso, discutir proveedores sin discutir empleo, o empleo sin considerar la continuidad de la actividad productiva, implica analizar solamente una parte de la realidad.
Los acontecimientos de los últimos meses en Santa Cruz volvieron especialmente visible esa interdependencia. La situación generada alrededor de Cerro Negro alcanzó a empresas contratistas y proveedores y motivó incluso un pronunciamiento de la Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros de San Juan (CAPRIMSA), que expresó su respaldo a CAPROMISA y advirtió que cuando una operación de gran escala reduce o detiene su actividad, las consecuencias pueden trasladarse a contratistas, transportistas, comercios y familias. Al mismo tiempo, la entidad remarcó que la seguridad de los trabajadores y el cumplimiento de la normativa son aspectos que no están en discusión y que los canales institucionales son necesarios para abordar las diferencias.
La agenda entre CAPROMISA y AOMA llega, por lo tanto, en un momento en que la minería provincial necesita combinar continuidad productiva, inversión, empleo, seguridad y desarrollo territorial. Y esa articulación no se limita al vínculo entre una cámara y un sindicato. También involucra a las compañías operadoras y a los organismos públicos, porque son quienes pueden generar las condiciones para que las capacidades existentes en Santa Cruz encuentren oportunidades concretas dentro de las operaciones.
Durante 2026, CAPROMISA viene sosteniendo diferentes instancias de diálogo con compañías mineras. En marzo, por ejemplo, mantuvo una reunión con Pan American Silver para analizar oportunidades para proveedores de la provincia y avanzar en mecanismos de articulación que permitan ampliar su participación en la cadena de valor.
Más recientemente, la cámara mantuvo un encuentro con Newmont para trabajar sobre la participación de empresas santacruceñas en Cerro Negro. Allí se analizaron propuestas destinadas a mejorar los procesos de contratación y abrir nuevas oportunidades comerciales, mientras que la compañía informó la incorporación de un rol específico orientado al contenido local y al seguimiento del desarrollo de la cadena de suministros en la provincia. Ambas partes acordaron continuar con reuniones periódicas.
Estos encuentros muestran que el desarrollo de proveedores se está convirtiendo progresivamente en una agenda que requiere diálogo permanente. No alcanza con que una empresa local esté radicada en Santa Cruz para convertirse automáticamente en proveedor de una operación minera. Debe contar con capacidad financiera, recursos humanos, equipamiento, certificaciones, sistemas de seguridad, experiencia y capacidad para responder a las exigencias de una industria que trabaja con estándares cada vez más elevados.
Precisamente por eso, la discusión sobre compre local debería evolucionar hacia una discusión más amplia sobre desarrollo de proveedores. El objetivo no debería ser únicamente aumentar el porcentaje de compras realizadas dentro de la provincia, sino lograr que las empresas santacruceñas puedan crecer, invertir, incorporar tecnología, capacitar trabajadores y convertirse en prestadores cada vez más competitivos.
Para AOMA, esa discusión tiene también una dimensión laboral. Una cadena de proveedores más desarrollada puede ampliar las posibilidades de empleo y formación en las localidades, pero ese crecimiento debe producirse bajo condiciones de trabajo seguras, registradas y acordes con la normativa vigente. La seguridad laboral no puede ser considerada una variable secundaria frente a las necesidades productivas y comerciales.
En septiembre, AOMA Santa Cruz participó junto con autoridades provinciales, Newmont y ASIMRA de una mesa de trabajo en Río Gallegos en la que se abordaron cuestiones vinculadas con la actividad en el yacimiento y se sostuvo un canal institucional entre las partes. El encuentro tuvo entre sus ejes la seguridad de los trabajadores, mostrando nuevamente que el diálogo interinstitucional ocupa un lugar central en la agenda minera provincial.
En paralelo, CAPROMISA viene planteando que el crecimiento de la minería debe generar condiciones comerciales que permitan a las pymes locales crecer e invertir. En julio, la entidad advirtió que el buen desempeño de la actividad todavía no se estaba reflejando plenamente en las empresas provinciales y puso el foco en cuestiones como la previsibilidad contractual, los plazos de pago y una distribución equilibrada de los riesgos.
Allí aparece uno de los principales desafíos para Santa Cruz: conseguir que la actividad minera no sea solamente una industria extractiva instalada en el territorio, sino también una plataforma para desarrollar empresas, conocimientos, oficios y capacidades que permanezcan en la provincia.
La importancia de reuniones como la que mantuvieron CAPROMISA y AOMA está precisamente en generar un espacio donde esas diferentes perspectivas puedan encontrarse. Una cámara de proveedores puede plantear las dificultades que enfrentan las pymes para acceder a contratos; un sindicato puede aportar la mirada de los trabajadores; las operadoras pueden explicar sus necesidades técnicas y comerciales; y el Estado puede intervenir como autoridad de aplicación y articulador de políticas públicas.
Cuando esos actores dialogan de manera anticipada, existe una mayor posibilidad de detectar problemas antes de que se transformen en conflictos y, al mismo tiempo, de identificar oportunidades que individualmente pueden resultar difíciles de visualizar.
Santa Cruz tiene además una característica que vuelve particularmente importante esta articulación: cuenta con una industria minera desarrollada y una red de proveedores distribuidos en buena parte de su territorio, pero también enfrenta grandes distancias, dificultades logísticas, necesidades de infraestructura y una demanda permanente de especialización.
El desafío no consiste solamente en que las empresas santacruceñas accedan a más contratos. Consiste en que puedan convertirse en proveedores cada vez más eficientes y competitivos, capaces de acompañar los ciclos de producción, las expansiones, los nuevos proyectos y la evolución tecnológica de la industria.
En ese proceso, los trabajadores también son una parte central. La capacitación, la incorporación de nuevas tecnologías, la seguridad y la profesionalización de los oficios serán cada vez más importantes a medida que la minería avance hacia operaciones más automatizadas y exigentes.
Por eso, el acercamiento entre CAPROMISA y AOMA puede ser leído como parte de una agenda mayor: la necesidad de construir una minería santacruceña donde producción, empleo y desarrollo empresarial no sean discusiones separadas.
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El resultado de este tipo de encuentros no se mide por una fotografía ni por la firma de un documento. Se mide cuando el diálogo se transforma en mecanismos concretos de contratación, capacitación, generación de empleo, desarrollo de proveedores y resolución institucional de los problemas que aparecen en una industria compleja.
La minería genera valor en el yacimiento, pero su verdadero impacto territorial depende en buena medida de cuánto de ese valor logra transformarse en actividad económica, empleo y capacidades dentro de la provincia.
En ese punto se encuentran las agendas de CAPROMISA y AOMA. Proveedores competitivos, trabajadores capacitados y seguros y operaciones sostenibles forman parte de una misma cadena de valor. Fortalecer los vínculos entre esos actores es, en definitiva, fortalecer las condiciones para que la minería siga siendo una actividad capaz de generar desarrollo en Santa Cruz.





























