Desarrollo minero en Santa Cruz: inversión, proveedores y empleo en el centro de la discusión
El desarrollo minero en Santa Cruz volvió a poner esta semana una pregunta sobre la mesa: cuánto de las grandes inversiones, las exportaciones y la actividad de los yacimientos logra transformarse en empresas, empleo y capacidades dentro de la provincia. El reclamo surgido en Perito Moreno, las nuevas inversiones de Cerro Negro, la agenda de los proveedores y los trabajadores y los programas de formación muestran distintas caras de una misma discusión.
—Buen día, Chelo.
—Buen día, Ricky. Llegaste justo. Estaba por pedir.
—Pedime uno doble. ¿Cómo salió la colita de cuadril del otro día?
—Muy bien. Y las milanesas llegaron al lunes, como estaba previsto. ¿El vacío?
—Excelente. Al final también llevé el matambre.
—Entonces la carnicería nos trató bien.
—Por una vez. Ahora pedí los cafés porque esta semana tenemos bastante para hablar.
—¿Por dónde querés arrancar?
—Perito Moreno.
—Me imaginé.
—Porque me parece que ahí apareció una discusión que trasciende bastante a una localidad. El municipio, el Concejo Deliberante y empresarios venían reclamando una reunión con las operadoras para hablar de la participación de las empresas locales en la actividad minera. Finalmente se sentaron con representantes de Newmont y Minera Santa Cruz. Patagonia Gold había sido convocada, pero se excusó de participar.
—Y los proveedores fueron bastante directos.
—Sí. Plantearon dificultades para ingresar a los circuitos de contratación y, en algunos casos, para conseguir continuidad una vez que logran entrar. Aparecieron cuestiones de calificación, estándares, capacidad para sostener servicios y también preguntas sobre cómo se adjudican determinados contratos. La discusión terminó desembocando en algo bastante concreto: las operadoras anticiparon que van a trabajar sobre un plan de acción.
—Eso último me interesa más que la reunión en sí.
—A mí también.
—Porque podemos juntarnos veinte veces a decir que necesitamos más compre local. Lo interesante sería que dentro de unos meses podamos mirar números y saber qué pasó.
—Justamente se habló de eso. Desde Perito Moreno plantearon una Mesa Permanente de Desarrollo Local, indicadores periódicos de contratación y empleo y la necesidad de tener interlocutores dentro de las empresas con capacidad real para tomar decisiones.
—Ahí empezamos a hablar de otra cosa. Porque ya no sería solamente preguntar “¿compran local?”, sino cuánto compran, cuántas empresas entran, cuánto duran los contratos y qué obstáculos encuentran.
—Exactamente. Y apareció además una discusión interesante sobre qué significa ser proveedor santacruceño.
—El RUPAE.
—Sí. Se planteó la posibilidad de revisar los requisitos relacionados con antigüedad, radicación e inversión efectiva para diferenciar a una empresa que realmente tiene estructura y trayectoria en Santa Cruz de otra que simplemente establece un domicilio para acceder a determinadas condiciones. Por ahora es una propuesta que deberá recorrer sus instancias correspondientes, pero el debate quedó abierto.
—Y ahí aparece un problema difícil.
—¿Cuál?
—Santa Cruz es enorme. Una empresa de Río Gallegos es tan santacruceña como una de Perito Moreno. Pero entiendo perfectamente que alguien que tiene su empresa a pocos kilómetros de una mina pregunte por qué no consigue participar de la actividad que ve pasar todos los días frente a su localidad.
—Eso apareció en la reunión. Newmont explicó que existe una orientación provincial para abrir las compras a proveedores de toda Santa Cruz. Y entonces queda esa pregunta: cómo compatibilizás una política provincial con la necesidad de generar impacto especialmente fuerte en las comunidades que están directamente vinculadas con las operaciones
—No es sencilla.
—No. Y tampoco creo que pueda resolverse diciendo que todo tiene que contratarse en la localidad más cercana. Hay servicios que quizás no existen allí, empresas que todavía no tienen determinada escala y proveedores de otras ciudades que pueden tener muchísima experiencia.
—Entonces el desafío debería ser otro.
—Desarrollar capacidades.
—Ahí está. Porque si una empresa de Perito Moreno hoy no puede cumplir determinado estándar, la pregunta debería ser también qué necesita para poder cumplirlo mañana.
—Eso lleva el compre local a una discusión mucho más interesante: desarrollo de proveedores.
—Y ahí CAPROMISA acompañó bastante fuerte el reclamo.
—Amadeo Gravino sostuvo que existen empresas santacruceñas trabajando para la minería, pero que la participación de las PyMEs todavía no creció al nivel esperado. Y marcó una diferencia importante entre ser convocado a presupuestar y conseguir realmente un contrato que permita incorporar personal, comprar equipamiento o invertir.
—Eso parece un detalle, pero no lo es.
—Para nada. Una cosa es recibir veinte pedidos de cotización y otra es tener contratos que te permitan proyectar.
—Sobre todo cuando para prestar determinado servicio primero tenés que comprar una máquina, contratar gente, capacitarla, certificar procesos y asumir costos antes de facturar el primer peso.
—Por eso la previsibilidad empieza a formar parte de la discusión. Si queremos hablar seriamente de desarrollo minero en Santa Cruz, no alcanza con medir cuántas empresas aparecen en una base de proveedores. Hay que mirar cuántas consiguen crecer alrededor de la actividad y qué capacidades quedan instaladas en la provincia.
—Y justo esta semana apareció un número bastante interesante para ponerle dimensión al asunto.
—Los 160 millones de dólares.
—Exactamente.
—María Eugenia Sampalione, directora ejecutiva de Newmont Argentina, dijo en el Coloquio de IDEA que aproximadamente 160 millones de dólares de las inversiones vinculadas con los proyectos de Cerro Negro involucran a alrededor de 55 empresas proveedoras locales. Y ese dato se da dentro de un contexto todavía más grande: Cerro Negro Expansión 1 contempla aproximadamente 800 millones de dólares para mejorar productividad y extender la vida de la operación más allá de 2035.
—Ahí ya estamos hablando de otra escala.
—Sí. Y justamente por eso el dato es útil. Demuestra que existe una participación concreta de proveedores de la provincia. Pero al mismo tiempo abre una nueva pregunta: si estamos hablando de inversiones de semejante magnitud, ¿cuánto más puede desarrollarse alrededor?
—Más empresas, más gente, más capacidades…
—Y mejores empresas también. Porque tampoco tiene sentido medir únicamente cantidad.
—Totalmente. Si una PyME entra a minería y eso la obliga a mejorar seguridad, profesionalizar administración, incorporar tecnología, capacitar trabajadores y después le permite competir en otros sectores, ahí la minería está dejando algo más que una factura.
—Eso mismo planteaba la nota sobre Cerro Negro. El impacto territorial no puede medirse solamente por cuánto capital entra a una mina. También importa cuánto termina convertido en empleo, conocimiento, infraestructura y capacidad empresarial.
—¿Y CAPROMISA no estuvo también con AOMA esta semana?
—Sí. Y me parece interesante porque conecta otra pata de la misma discusión. CAPROMISA se reunió con Héctor Laplace, secretario general de AOMA Nacional, con la idea de empezar a construir una agenda común entre proveedores y trabajadores santacruceños.
—Tiene lógica.
—Muchísima. Una empresa local que gana contratos probablemente tenga que contratar gente. Una operación que amplía su actividad genera necesidades de servicios. Y una cadena de proveedores más desarrollada también genera empleo fuera del yacimiento. Son discusiones que muchas veces hacemos por separado, pero pertenecen al mismo sistema.
—Con una condición.
—¿Cuál?
—Que crecer no signifique aflojar en seguridad o condiciones laborales.
—Por supuesto. AOMA justamente aporta esa mirada. Desarrollo empresario y empleo tienen que ir acompañados por trabajadores capacitados, registrados y seguros. Una cosa no reemplaza a la otra.
—Al final la minería te obliga siempre a equilibrar varias cosas al mismo tiempo.
—Inversión, producción, seguridad, empleo, ambiente, proveedores…
—Y comunidades.
—Siempre comunidades.
—Hablando de proveedores, vi algo que me gustó de Pan American Silver.
—Las visitas en Puerto Deseado.
—Sí.
—CAPROMISA coordinó recorridas de representantes de Pan American Silver por las instalaciones de empresas asociadas. En este caso visitaron Aneli Álvarez y Lavadero La Gringa para conocer directamente qué infraestructura tienen, qué servicios prestan y qué capacidades pueden ofrecer. Eso no significa que automáticamente consigan un contrato, pero permite que quienes intervienen en las contrataciones conozcan físicamente qué existe en la provincia.
—Para una empresa chica eso puede ser muchísimo más útil que mandar un PDF.
—Claro. Porque podés decir que tenés equipos, instalaciones y personal, pero otra cosa es que la operadora vaya, lo vea y pueda hacer preguntas.
—Después viene la parte difícil.
—Pasar de la visita a la oportunidad y de la oportunidad al contrato.
—Ahí volvemos a Perito Moreno.
—Todo vuelve a Perito Moreno esta semana.
—¿Sabés qué me parece que está ocurriendo?
—A ver.
—La discusión está madurando. Hace algunos años alcanzaba con decir “queremos compre local”. Ahora empiezan a aparecer preguntas más específicas: qué significa local, qué capacidades tienen las empresas, cuáles son las barreras de ingreso, cómo medimos resultados, cuánto dura un contrato y cómo hacemos para que una PyME pueda invertir.
—Coincido. Y también empieza a aparecer otra pregunta que quizás es todavía más importante: cuánto mercado va a existir dentro de diez años.
—Ahí entramos en inversiones.
—Y en el RIGI.
—Esta semana ASIJEMIN puso justamente el foco ahí. El sindicato acompaña el crecimiento de las inversiones, pero plantea que no deberían medirse solamente por la cantidad de dólares comprometidos. También quieren mirar cuántos puestos generan, cuánta capacitación producen y cuánto trabajo reciben las empresas argentinas y provinciales.
—Es una pregunta válida.
—Totalmente. El RIGI fue diseñado para atraer grandes inversiones y el propio Ministerio de Economía publica una plataforma para seguir los proyectos aprobados, la inversión comprometida y el empleo asociado. Pero una cifra nacional de inversión no te dice automáticamente cuánto impacto termina teniendo en cada comunidad.
—Y Santa Cruz tiene una particularidad.
—Tiene una minería metalífera madura, operaciones importantes, trabajadores con experiencia y una red de proveedores bastante desarrollada. Pero al mismo tiempo necesita pensar cuál es su próxima generación de proyectos.
—Porque podés discutir cómo repartís mejor lo que tenés hoy, pero si dentro de quince años tenés menos operaciones, la discusión se achica.
—Exactamente.
—Entonces el verdadero desafío es doble.
—Que las operaciones actuales generen más impacto local y que aparezcan nuevas inversiones.
—Ahí sí estamos hablando de desarrollo.
—De desarrollo minero en Santa Cruz en serio. Porque distribuir mejor la actividad existente y ampliar la actividad futura son dos partes de la misma estrategia.
—Y ahí entra FOMICRUZ.
—Esta semana también hubo noticias interesantes. Las Lajas volvió a operar después de catorce años. La empresa estatal retomó el corte de piedra y trasladó nuevamente maquinaria al yacimiento. Al mismo tiempo sigue profundizando los estudios en San Agustín antes de una campaña de perforación proyectada en aproximadamente 4.000 metros.
—Son dos cosas completamente diferentes.
—Sí. Las Lajas es recuperación de actividad productiva. San Agustín es exploración: generar información para saber qué existe realmente y si hay algo que justifique seguir avanzando.
—Lo bueno es que FOMICRUZ aparece moviéndose en los dos extremos.
—Producción y exploración.
—Y sin vender humo con los 4.000 metros.
—Exactamente. Son metros proyectados. Todavía tienen que ejecutarse y, sobre todo, producir información útil. Una perforación no garantiza un descubrimiento y un descubrimiento tampoco garantiza una mina.
—Esa frase ya tendríamos que imprimirla en una taza.
—Nos ahorraríamos varias discusiones.
—Pero volvamos a la gente, porque la semana pasada nos quedamos bastante tiempo hablando de formación.
—Y tenemos continuidad.
—VETA.
—Minera Santa Cruz terminó de presentar a los ocho integrantes de la primera camada de VETA. Hay ingenieros industriales, electromecánicos, perfiles de Seguridad e Higiene y Administración. El programa tiene una particularidad importante: exigía residencia en Santa Cruz y no requería experiencia minera previa.
—Eso último sigue pareciéndome clave.
—A mí también. Porque resuelve una parte de esa contradicción que escuchamos permanentemente: para entrar te piden experiencia, pero para conseguir experiencia primero alguien tiene que dejarte entrar.
—Ocho jóvenes no resuelven el problema del empleo.
—Obviamente.
—Pero generan una puerta.
—Y un antecedente. Si funciona, puede mostrar que hay talento formado dentro de la provincia capaz de incorporarse a posiciones concretas en una operación.
—Además le da sentido a todo lo que venimos hablando de universidades y capacitación.
—Exactamente. La formación no termina cuando alguien recibe un título. Después necesitás esos puentes hacia el trabajo real.
—Ahora, hay otro dato que esta semana me dejó pensando.
—Las mujeres.
—Sí.
—Santa Cruz fue la principal provincia exportadora minera del país durante 2025, concentrando el 39,5% de las exportaciones del sector. Pero las mujeres representan apenas alrededor del 8,5% del empleo minero provincial. A nivel nacional la participación se acerca actualmente al 13%.
—Ahí hay una contradicción bastante grande.
—La provincia que lidera las exportaciones sigue teniendo menos de una mujer cada diez personas empleadas en minería.
—Y no alcanza con decir que queremos más mujeres.
—No. Hay que mirar dónde están las barreras. Formación técnica, regímenes laborales, infraestructura, oportunidades de ingreso, posibilidades de crecimiento y también qué ocurre dentro de contratistas y proveedores.
—Porque si estamos diciendo que necesitamos ampliar la base de trabajadores preparados para los próximos proyectos, no tiene demasiado sentido dejar subutilizada a la mitad de la población.
—Exactamente.
—¿Y la Mesa Minera dónde entra en todo esto?
—En teoría, en casi todo.
—Eso suena ambicioso.
—Luis Gallardo explicó que la idea es que la Mesa Minera Santacruceña funcione como un ámbito permanente donde Estado, sindicatos, cámaras de proveedores y compañías puedan discutir cuestiones que hasta ahora muchas veces se abordaban por separado. Empleo, empresas locales, capacitación y desarrollo de las comunidades están entre los objetivos planteados.
—Perito Moreno le acaba de entregar el primer caso práctico.
—Eso pensé.
—Porque tenés todo junto: proveedores reclamando participación, empresas explicando sus requisitos, municipio, Concejo Deliberante, empleo, normativa y operadoras.
—Exactamente el tipo de conflicto que debería poder discutirse antes de que se transforme en un problema mayor.
—Ahora falta que la Mesa funcione.
—Sí. La ley crea la herramienta. Después habrá que mirar cómo se reglamenta, quién participa efectivamente, qué temas prioriza y si puede producir propuestas concretas.
—Otra cosa para medir dentro de seis meses.
—Vamos a necesitar una planilla grande.
—O pedir una mesa más grande en el café.
—También.
—¿ASIMRA no anunció que quiere llegar a Perito Moreno?
—Sí. La seccional Santa Cruz tiene su base principal en Puerto San Julián y planteó como próximos objetivos abrir presencia en Puerto Deseado y Perito Moreno. Es otro indicador de cómo el entramado institucional empieza a acompañar geográficamente a la actividad.
—Tiene sentido. Si las operaciones, trabajadores y proveedores están distribuidos por la provincia, las instituciones tampoco pueden funcionar solamente desde una ciudad.
—Y ahí aparece nuevamente algo que me parece importante: el desarrollo minero en Santa Cruz no ocurre solamente dentro de los yacimientos. También se construye en las localidades, las empresas, las escuelas técnicas, las universidades, los sindicatos, las cámaras y las instituciones que se forman alrededor de la actividad.
—Bueno, antes de terminar te voy a cambiar completamente de tema.
—Ya sé.
—YCRT.
—Fue una noticia seria. Una formación que transportaba alrededor de 600 toneladas de carbón hacia Punta Loyola descarriló cerca de la estación Ingeniero Cappa. La locomotora volcó, tres vagones descarrilaron y los dos trabajadores que estaban en la máquina tuvieron que recibir atención médica.
—Y después apareció esa pieza sobre la vía.
—Sí. Y acá hay que ser especialmente cuidadosos. YCRT amplió la denuncia ante la Justicia Federal después de encontrar un elemento ferroviario antiguo sobre la vía. La empresa considera que podría haber existido una intervención deliberada, pero eso todavía tiene que ser determinado por los peritajes y la investigación judicial. Hoy no corresponde afirmar que hubo sabotaje.
—Habrá que esperar.
—Totalmente.
—Bueno, entonces te hago la pregunta de cierre.
—Dale.
—¿Qué te deja la semana?
—Perito Moreno.
—¿Solamente?
—No. La pregunta que hizo Perito Moreno.
—¿Cuánto queda?
—Exactamente.
—¿Cuánto de qué?
—De todo. De una inversión de 800 millones de dólares. De las exportaciones. De una operación que trabaja durante veinte años. ¿Cuánto termina convertido en empresas más fuertes, trabajadores capacitados, jóvenes con experiencia, oportunidades para mujeres, infraestructura, conocimiento y comunidades con más posibilidades?
—Y también hay que preguntar cuánto reinvertimos para que la actividad continúe.
—Obviamente. Porque si solamente pensamos en repartir mejor lo que existe, pero no generamos nuevas inversiones, exploración y proyectos, dentro de algunos años tendremos menos para discutir.
—Entonces la frase sería…
—No hay verdadero desarrollo sin inversión.
—¿Y?
—No hay verdadero desarrollo si la inversión pasa por el territorio sin construir capacidades.
—Mirá vos.
—¿Qué?
—Hoy sí te pegó fuerte el café.
—Puede ser.
—Pedimos otro entonces.
—Dale.
—Pero pagás vos.
—¿Otra vez?
—Sí. La semana pasada me hiciste comprar más carne de la que tenía pensado.
—Yo te aconsejé. La decisión fue tuya.
—Qué fácil que es hablar de responsabilidad cuando llega la cuenta.
—Pedí el café, Chelo.
—¿Y la semana que viene?
—Café otra vez.
—¿Nada de carnicerías?
—Por favor. Mi tarjeta todavía se está recuperando.
—Bueno. Y si las operadoras presentan el plan de acción para Perito Moreno…
—Tenemos tema.
—Ahí quiero ver números.
—Yo también.
—Porque las reuniones sirven para empezar.
—Pero el desarrollo minero en Santa Cruz se termina midiendo en resultados.
—Exactamente.





























