Noticias, empresas y protagonistas de la minería argentina   ·   19 de septiembre de 2026    ·   05:55 hs
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Cafecito Minero – Después de Cerro Negro, Santa Cruz vuelve a mirar hacia adelante

Cafecito Minero – Después de Cerro Negro, Santa Cruz vuelve a mirar hacia adelante

Skyper AMUTMIN
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CafesitoEd01

Cafecito Minero…

—Buen día, Ricky. Mirá quién llegó primero hoy.

—No te agrandes, Chelo. Llegué temprano porque tenía una reunión cerca.

—Siempre tenés una excusa.

—¿Ya pediste?

—Dos cafés. Y esta vez no me vengas con el teléfono porque la semana pasada te pasaste media mañana diciendo que no paraba de sonar.

—Hoy está tranquilo.

—¿Tranquilo de verdad?

—Bueno… tranquilo para los parámetros de estas últimas dos semanas.

—Ah, entonces seguimos con Cerro Negro.

—Y… es difícil no seguir. La semana pasada nos fuimos de acá preguntándonos qué iba a pasar cuando bajara la tensión, y esta semana empezaron a aparecer algunas respuestas. Hubo reuniones, posiciones más claras de los gremios, Newmont comenzó a reanudar progresivamente las actividades y se empezó a hablar otra vez de las obras que vienen. Todavía quedan cosas por resolver, pero el escenario es bastante distinto al que teníamos hace siete días.

—Por suerte. Porque una cosa era discutir los controles y otra muy distinta que la incertidumbre se prolongara durante semanas. Ahora me parece que entramos en una etapa más interesante: ver qué hace cada uno después de haber dicho todo lo que tenía para decir.

—Exactamente. El Gobierno se reunió con autoridades de Newmont y planteó una agenda que incluye el seguimiento de las observaciones realizadas, seguridad, ambiente, empleo santacruceño y aplicación del régimen 90/10. También se anunció una mesa con los gremios que tienen presencia en Cerro Negro y reuniones periódicas de seguimiento. Eso ya cambia bastante la dinámica respecto de la semana pasada, cuando casi todo ocurría en medio de la tensión.

—Por lo menos ahora hay una mesa.

—Que no es poco.

—No. El problema es qué hacés con esa mesa después. Porque juntar a todos para una foto es fácil. Lo difícil es que dentro de dos meses sigan reuniéndose cuando ya no haya cámaras esperando afuera.

—Bueno, Jaime Álvarez dijo justamente que la intención es mantener una mesa de trabajo que se vaya repitiendo semana a semana mientras se van acordando objetivos entre la Provincia y la operadora.

—Eso me interesa más.

—Y dijo otra cosa que llamó bastante la atención: que con las máximas autoridades de Newmont que llegaron desde Estados Unidos pudieron tener una comunicación más fluida que la que venían teniendo con autoridades locales de la compañía.

—Sí, eso lo leí. Fue bastante directo.

—Bastante. Pero también muestra que el conflicto escaló dentro de la propia empresa. No estamos hablando solamente de una reunión con el equipo habitual de Cerro Negro. Según explicó Álvarez, participaron máximas autoridades llegadas desde Denver.

—Cuando un problema local consigue que viaje gente de ese nivel, evidentemente alguien arriba también quiere entender bien qué está pasando.

—Seguro. Y, por otro lado, AOMA mantuvo una postura bastante clara. Darío Navarro dijo que lo que piden es que se cumplan las condiciones de seguridad y explicó que en los sectores observados tienen que presentarse planes de acción antes de recuperar plenamente la actividad. Durante esos días incluso quedó una guardia mínima mientras se avanzaba con las correcciones.

—Eso también ordena la discusión. Porque la semana pasada había tanto ruido que por momentos parecía que cualquiera decía cualquier cosa. Si hubo observaciones, se corrigen. Después se verifica que estén corregidas y se sigue trabajando.

—De hecho, eso es lo que comenzó a pasar. Newmont informó el lunes que las suspensiones temporales en áreas específicas estaban siendo levantadas progresivamente y que comenzaba una recuperación gradual de las actividades. También sostuvo que iba a seguir trabajando con Provincia y organizaciones sindicales durante ese proceso.

—¿Viste que al final volvemos siempre a la misma palabra?

—¿Cuál?

—Diálogo.

—CAPROMISA la usó bastante esta semana.

—Y no solamente CAPROMISA. Después de una semana en la que parecía que todos estaban hablando desde lugares distintos, aparecieron reuniones por todos lados.

—Sí. UOCRA Zona Norte convocó a representantes de Newmont, de la construcción y del sector empresario para hablar, entre otras cosas, sobre la continuidad del programa de expansión de Cerro Negro y las obras asociadas. Ahí hay un tema importante, porque ya no estamos hablando solamente de recuperar la operación habitual, sino de qué pasa con las inversiones que estaban planificadas hacia adelante.

—Ahí quería llegar. Porque durante el conflicto todos mirábamos el presente: si entraba gente, si salía gente, qué sector se frenaba, qué se corregía. Pero Cerro Negro tiene proyectos que buscan extender la vida de la operación durante muchos años. Si todo queda reducido al problema de una semana, estamos viendo una parte muy chica de la película.

—Newmont mantiene justamente iniciativas de extensión de vida útil y expansión. Cerro Negro District Expansion 1 contempla el desarrollo de Marianas y Eastern y apunta a extender la vida de la operación más allá de 2038. Además, en sus últimos resultados corporativos la empresa indicó un aumento del gasto de desarrollo previsto para Cerro Negro Expansion 1 durante la segunda mitad de 2026.

—Entonces hay mucho en juego.

—Muchísimo. Por eso esta semana fue relevante que UOCRA, la Cámara Argentina de la Construcción, la empresa y después también CAPROMISA volvieran a sentarse. Se habló de continuidad de obras, seguridad, capacitación y previsibilidad. No significa que esté todo resuelto, pero por lo menos la discusión volvió a canales donde se pueden empezar a resolver cosas.

—Me quedo con eso. La semana pasada había una discusión sobre quién tenía razón. Esta semana empiezan a aparecer preguntas más útiles: qué hay que corregir, cómo sigue la operación, qué obras continúan y cómo evitamos volver a llegar al mismo punto.

—Y te agrego otra, porque para mí es todavía más grande.

—A ver.

—¿Qué hacemos con una provincia en la que la minería ya representa casi todo el comercio exterior?

—Ah, trajiste números.

—Hoy vine preparado.

—Bueno, largá.

—Durante el primer semestre de 2026 la minería argentina exportó 4.742 millones de dólares. Santa Cruz explicó alrededor de 1.895 millones, cerca del 40% de las exportaciones mineras nacionales. Y la minería representó aproximadamente el 89% de todas las exportaciones santacruceñas.

—Cuando lo decís así impresiona.

—Y debería. Porque entonces Cerro Negro deja de ser solamente un conflicto entre una empresa y el Gobierno. Estamos hablando de una provincia cuya economía tiene una dependencia muy grande de que la minería funcione, y funcione bien.

—Ahí tenés que conseguir dos cosas al mismo tiempo. Que funcione y que deje algo.

—Exactamente.

—Porque si exportás casi dos mil millones de dólares en seis meses y después la gente siente que no encuentra oportunidades, algo falta.

—Ese es el próximo debate. Ya demostramos que Santa Cruz puede producir y exportar minerales a gran escala. Ahora hay que discutir cuánto de ese valor termina convertido en empleo, formación, infraestructura, empresas, profesionales y nuevas actividades económicas dentro de la provincia.

—Y también cuánto dura.

—Ahí cambiaste de tema justo donde quería.

—No me digas que tenés otra carpeta.

—No necesito carpeta. ¿Viste lo que está pasando con el Macizo del Deseado?

—Eso sí me entusiasma más que seguir hablando toda la mañana de inspecciones.

—La Provincia confirmó 14 proyectos de oro y plata con actividad exploratoria. Hay campañas de perforación, mapeo, muestreo y geofísica distribuidas por distintos puntos del Macizo. FOMICRUZ, por ejemplo, prepara alrededor de 4.000 metros de perforación en San Agustín y Fredonia Mining anunció unos 10 millones de dólares canadienses para El Dorado-Monserrat. También hay movimiento en Luna Roja, La Manchuria, Joaquín, Cerro León, Cerro Bayo, La Flora y otros proyectos.

—Eso sí es una noticia de largo plazo.

—Totalmente. Porque las minas que hoy producen nacieron de una perforación que alguien decidió hacer muchos años antes. Y Santa Cruz tiene varias operaciones maduras. Si no explorás hoy, dentro de diez años vas a estar preguntándote por qué no aparecen minas nuevas.

—Lo que pasa es que exploración vende menos titulares. Una mina produce, exporta, contrata gente. Una campaña de exploración puede pasar meses perforando y después decirte que todavía necesita estudiar más.

—Pero ahí está justamente el error. La exploración no garantiza una mina, pero sin exploración directamente no hay mina futura.

—¿Y viste los permisos nuevos?

—Sí. Se publicaron seis pedidos de cateo vinculados con Minera Don Nicolás, Tres Cerros Exploraciones y Minera Próximo Resources Argentina. Entre todos suman algo más de 19.000 hectáreas. Pero ojo con eso, porque son permisos de exploración; no significa que aparecieron seis minas nuevas ni que haya reservas confirmadas.

—Eso hay que explicarlo siempre. Porque aparece “19.000 hectáreas” y al día siguiente alguno ya está preguntando cuándo empieza la producción.

—Tal cual. Don Nicolás está ampliando conocimiento alrededor de un distrito donde ya tiene operación. Tres Cerros incorporó nuevas superficies dentro de una estrategia exploratoria que ya venía desarrollando. Y en Morobayo, vinculado al proyecto Venidero, hay otro tipo de historia, con objetivos de oro y plata que ya tienen trabajos previos y participación de actores internacionales. Son tres movimientos distintos, aunque aparezcan juntos en el Boletín Oficial.

—Eso me parece más interesante que contar solamente hectáreas.

—A mí también. Porque empezás a ver que el Macizo no se está moviendo por una sola empresa. Hay compañías grandes, juniors, proyectos provinciales, áreas alrededor de operaciones existentes y otras donde todavía se está tratando de entender qué hay abajo.

—Y todo eso necesita gente.

—Ahí vas vos.

—No, en serio. Hablamos de exploración como si fueran solamente geólogos y perforadoras. Después, si alguno de esos proyectos avanza, necesitás una cantidad enorme de perfiles. Planeamiento, topografía, geotecnia, operación, mantenimiento, ventilación, drenaje, automatización, seguridad… Una mina subterránea es mucho más compleja de lo que se imagina alguien que la mira desde afuera.

—Justamente esta semana también hubo bastante movimiento en formación.

—Vi lo de la UTN.

—La Facultad Regional Santa Cruz y CAPROMISA firmaron un convenio para trabajar en capacitación, formación, investigación aplicada y fortalecimiento de capacidades dentro de la cadena minera. Y hay un dato que para mí es muy importante: la UTN Santa Cruz viene preparando la implementación de Ingeniería en Minas, con un título intermedio de Técnico Universitario en Operación de Minas.

—Eso puede ser más importante de lo que parece. Porque durante años hablamos de empleo local como si alcanzara con escribir un porcentaje en una norma. Después aparece una búsqueda para un perfil técnico específico y descubrís que no tenés suficientes personas formadas en la provincia.

—Exacto. El 90/10 puede ser una herramienta, pero para sostener empleo local en el tiempo necesitás formación local. Si no preparás ingenieros, técnicos, operadores, supervisores y especialistas, terminás discutiendo siempre el mismo problema.

—Y no es solamente Santa Cruz. ASIJEMIN también anunció convenios educativos en San Juan y Salta.

—Sí. En San Juan avanzó con la Universidad Católica de Cuyo y en Salta con el Instituto Jean Piaget. Hay propuestas de posgrado, diplomaturas y una Tecnicatura Superior Minera que puede cursarse de manera presencial, virtual o mixta. Ahí aparece otra tendencia interesante: sindicatos, cámaras y universidades empezaron a acercarse bastante más alrededor de la formación minera.

—Y me parece que vamos a escuchar más novedades por ese lado.

—¿Por qué lo decís así?

—Porque me llegó un comentario.

—Otra vez arrancamos.

—Tranquilo. No tengo nada para anunciar y tampoco quiero adelantar algo que todavía se está conversando. Pero hay movimiento para sumar nuevas alternativas de formación vinculadas con minería, incluso con modalidades que permitirían estudiar a distancia.

—¿Quién?

—No.

—¿Universidad?

—Chelo…

—Bueno, bueno.

—Cuando haya algo cerrado, si es que se cierra, hablaremos.

—Pero algo escuchaste.

—Tomá el café que se te enfría.

—Te conozco demasiado.

—Ese es tu problema.

—Ahora, te digo una cosa. Si de esta etapa termina saliendo una oferta educativa más grande, sería una muy buena señal. Porque siempre hablamos de traer inversiones y después nos acordamos tarde de preparar a la gente.

—Y ahí se juntan varios temas de esta semana. Tenés una operación como Cerro Negro retomando progresivamente su actividad después de un conflicto que puso la seguridad y el empleo en el centro; tenés proyectos de expansión que necesitan continuidad; tenés 14 proyectos exploratorios moviéndose en el Macizo; y al mismo tiempo aparecen universidades y organizaciones del sector pensando cómo formar los perfiles que esa actividad va a demandar.

—Dicho así, la discusión es bastante más grande que lo que pasó en un portón.

—Muchísimo más grande.

—Capaz esa sea la lección de estas dos semanas.

—¿Cuál?

—Que Santa Cruz ya no puede discutir la minería solamente cuando hay un problema.

—Estoy de acuerdo.

—Porque si la actividad representa casi el 90% de tus exportaciones, tenés que pensarla todo el año. Cuando funciona y cuando no. Cuando hay conflicto y cuando hay récord. Cuando una mina produce y cuando una empresa recién está tomando muestras en el campo.

—Y cuando una universidad decide abrir una carrera.

—También.

—Cuando un trabajador tiene que capacitarse.

—También.

—Cuando una empresa empieza a explorar.

—También.

—Cuando aparece una inspección.

—También, Ricky. Ya entendí.

—Bueno, quería asegurarme.

—Pedí otro café.

—¿Otro? Hoy estás generoso.

—No es generosidad. Quiero que me cuentes lo que sabés de esa universidad.

—Te dije que no.

—¿Ni una pista?

—Ni una.

—¿Entonces para qué lo mencionaste?

—Para que la semana que viene tengas un motivo para volver.

—Hace veinte años que hacés lo mismo.

—Y seguís viniendo.

—Porque algún día voy a aprender.

—No parece.

—Pedí el café, Ricky.

—Esta vez pagás vos.

—Eso también lo decís todas las semanas.

 



Cafecito Minero
es la nueva columna semanal de Extremo Minero. Cada viernes o sábado, Ricky y Chelo —dos personajes ficticios con años de experiencia y vínculos con el mundo minero— se encuentran alrededor de un café para conversar sobre las noticias de la semana, lo que dejaron los principales acontecimientos y también aquello que empieza a comentarse dentro del sector. Una mirada diferente, cercana y distendida sobre la minería argentina.

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