Noticias, empresas y protagonistas de la minería argentina   ·   6 de noviembre de 2026    ·   12:46 hs
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Don Nicolás aumenta su producción, pero persisten interrogantes sobre su aporte a Santa Cruz

Don Nicolás aumenta su producción, pero persisten interrogantes sobre su aporte a Santa Cruz

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Cerrado Gold producción

La operación de Cerrado Gold registró un crecimiento interanual del 21% durante el tercer trimestre y proyecta cerrar 2026 en el límite superior de su previsión de entre 50.000 y 60.000 onzas equivalentes de oro. Sin embargo, los reclamos de proveedores, las condiciones de contratación y la falta de información actualizada sobre sus programas de responsabilidad social empresarial abren interrogantes sobre cuánto de esa expansión se transforma en desarrollo para la provincia.

La producción de Minera Don Nicolás volvió a mostrar números positivos. Cerrado Gold informó que durante el tercer trimestre de 2026 alcanzó las 16.685 onzas equivalentes de oro (GEO), un incremento del 21% respecto del mismo período del año anterior. El resultado consolida una recuperación operativa que la compañía busca convertir en una plataforma para ampliar su capacidad productiva y avanzar hacia un objetivo de 100.000 onzas anuales en los próximos años.

El desempeño no es un dato menor para Santa Cruz. Don Nicolás, ubicado en la zona de Tres Cerros, en el Macizo del Deseado, constituye una de las operaciones auríferas activas de la provincia y su evolución tiene implicancias directas sobre el empleo, los servicios mineros, la actividad comercial y la generación de recursos.

Te puede interesar: Sin contratos locales, no hay empleo regional, una cuestión que atraviesa buena parte de las discusiones actuales sobre el desarrollo de la minería santacruceña.

Sin embargo, el crecimiento de la producción no resuelve por sí mismo una pregunta central para la economía provincial: ¿cuánto de esa mayor actividad se traduce efectivamente en oportunidades para los trabajadores, las empresas proveedoras y las comunidades cercanas al yacimiento? En el caso de Don Nicolás, el interrogante adquiere particular relevancia por los cuestionamientos que viene recibiendo la operadora en materia de contratación, compre local y condiciones comerciales, a los que se suma la escasa actualización pública de sus acciones de responsabilidad social empresarial.

Los resultados presentados por Cerrado Gold muestran una mejora sostenida durante 2026. Entre enero y septiembre, la operación acumuló 44.942 GEO, frente a las 36.432 registradas en los primeros nueve meses de 2025. La diferencia representa un crecimiento interanual del 23%.

La compañía atribuyó el desempeño a las mejoras introducidas en el circuito de trituración, la resolución de inconvenientes anteriores en el sistema de riego de las pilas de lixiviación y una mejor utilización del mineral disponible. También destacó el aporte de material de mayor ley procedente de Calandrias, que fue derivado a la planta de procesamiento CIL de Martinetas para obtener mejores recuperaciones.

La distribución de la producción del tercer trimestre permite observar la importancia de ambos circuitos: la lixiviación en pilas aportó 9.649 GEO, mientras que el procesamiento CIL alcanzó 7.036 GEO.

Evolución de la producción de oro equivalente de Don Nicolás

Año Producción
2020 16.545 GEO
2021 42.267 GEO
2022 52.504 GEO
2023 51.568 GEO
2024 54.494 GEO
2025 50.238 GEO
2026 (previsión) 50.000-60.000 GEO
Próximos años (objetivo) 100.000 GEO

Fuente: información corporativa de Cerrado Gold. Los datos de 2026 corresponden a una previsión anual, no al resultado definitivo. La meta de 100.000 GEO constituye un objetivo de crecimiento, no una producción comprometida para una fecha determinada.

La comparación permite observar que, después de alcanzar un máximo de 54.494 GEO en 2024 y retroceder hasta 50.238 en 2025, la operación volvió a crecer. Si se concreta la previsión comunicada para este año, Don Nicolás podría superar su registro de 2024.

La expansión también tiene un componente de infraestructura. La empresa informó que el nuevo dique de colas ya se encuentra operativo y dispone de una capacidad estimada de cinco años al ritmo de producción previsto. Asimismo, trabaja en una nueva plataforma de lixiviación que espera completar hacia fines del primer trimestre de 2027, con capacidad adicional para procesar 12 millones de toneladas. La nueva planta de trituración, actualmente en etapa de puesta en marcha, también apunta a mejorar el abastecimiento de mineral a las pilas.

En paralelo, Cerrado Gold mantiene actividades exploratorias en Falcon y Calandrias II, con el objetivo de ampliar los recursos disponibles y preparar una nueva evaluación económica preliminar para fines del primer trimestre de 2027.

El escenario productivo, por lo tanto, muestra una operación que busca consolidar su recuperación, extender su horizonte de actividad y aumentar su escala. El desafío es que ese crecimiento también tenga una expresión verificable fuera de los límites del establecimiento.

El empleo local y las cifras que publica la compañía

Uno de los principales indicadores para medir el impacto territorial de una operación minera es su capacidad de incorporar trabajadores de la provincia y, particularmente, de las localidades próximas al proyecto.

En su página institucional, Minera Don Nicolás informa que cuenta con una fuerza laboral de aproximadamente 500 personas, de las cuales el 80% provendría de Santa Cruz. Sin embargo, la página de proyectos de Cerrado Gold publica otro porcentaje: aproximadamente el 73% de sus empleados serían santacruceños.

La diferencia merece una aclaración de la empresa. Podría responder a distintos períodos de medición o universos de trabajadores, pero la información disponible no permite establecerlo.

Indicador publicado Dato
Fuerza laboral informada por Minera Don Nicolás Aproximadamente 500 personas
Participación de trabajadores santacruceños según MDN 80%
Participación de trabajadores santacruceños según Cerrado Gold 73%
Personal propio de la planta de procesamiento 106 empleados

Fuente: sitios institucionales de Minera Don Nicolás y Cerrado Gold. Las cifras no necesariamente utilizan el mismo universo de personal.

La compañía también señala que prioriza la incorporación de trabajadores de Jaramillo, Fitz Roy y las áreas cercanas, además de contar con programas internos de desarrollo profesional y asistencia a empleados y sus familias.

Estos datos son relevantes, pero no alcanzan para conocer la dimensión completa del impacto laboral. Falta precisar cuántos puestos son directos, cuántos corresponden a empresas contratistas, cómo se distribuyen territorialmente y qué evolución tuvo la incorporación de personal durante el crecimiento productivo de este año.

En una provincia donde el empleo minero constituye una de las principales expectativas de desarrollo económico, la diferencia entre cumplir con la participación de trabajadores provinciales y generar oportunidades concretas en las comunidades próximas a cada operación no es menor.

Otro aspecto que merece atención es la política de responsabilidad social empresarial de Don Nicolás. A diferencia de otras operadoras que comunican periódicamente programas educativos, capacitaciones, actividades comunitarias, inversiones sociales y convenios institucionales, en el caso de esta compañía la información pública disponible resulta menos actualizada y no permite reconstruir con claridad la evolución de sus aportes durante los últimos años.

Esto no significa que no existan antecedentes. Por el contrario, la propia empresa mantiene una sección institucional dedicada a sus relaciones comunitarias, donde describe acciones desarrolladas principalmente en Jaramillo y Fitz Roy.

Uno de los compromisos más significativos es el acuerdo con la Fundación Agencia de Desarrollo de Jaramillo y Fitz Roy, mediante el cual la minera asumió el aporte anual del 1% de sus utilidades desde el inicio de la etapa productiva.

El antecedente fue formalizado en 2018, en el marco del Acuerdo Social Santacruceño. La documentación de aquel momento establecía que el aporte equivaldría al 1% de la utilidad neta anual antes de impuestos generada por el proyecto, con liquidación en dos cuotas.

Según la información publicada por la compañía, esos fondos permitieron otorgar ocho becas a estudiantes de carreras técnicas y universitarias, además de contribuir a los gastos operativos de la Fundación y financiar distintas iniciativas comunitarias.

Entre los aportes que la empresa enumera aparecen:

Área Acciones informadas
Educación Becas para estudiantes, equipamiento escolar, instrumentos musicales y proyector para el jardín de infantes
Salud Equipamiento para ambulancias, consultorio odontológico, esterilizador y elementos para los centros sanitarios
Cultura y comunicación Equipamiento para la radio local y aportes a la Biblioteca Elelal
Infraestructura comunitaria Elementos para espacios verdes, sistema de riego y equipamiento para instituciones
Deporte y recreación Equipamiento para el gimnasio de Fitz Roy, colonias de vacaciones y actividades comunitarias
Alimentación Colaboración con comedores escolares, capacitación de cocineras y reacondicionamiento de instalaciones

La empresa también documenta actividades de capacitación. Entre ellas aparecen dos ediciones gratuitas del curso de Fundamentos Básicos de Minería a Cielo Abierto, realizadas a fines de 2015 y 2016, con certificación de AOMA Santa Cruz y la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, y el acompañamiento de la Fundación Agencia de Desarrollo.

También menciona iniciativas culturales junto a Fundación Leer y la Biblioteca Elelal de Jaramillo, además de talleres de prevención de violencia sexista y trata de personas realizados con instituciones de la comunidad.

Son antecedentes que corresponde reconocer. La discusión no pasa por negar esas acciones, sino por conocer su continuidad, su alcance y los recursos que efectivamente se destinan a ellas en la actualidad.

El compromiso del 1% de las utilidades plantea, precisamente, una oportunidad para transparentar la dimensión económica de la responsabilidad social de la compañía. No se encuentra disponible una rendición pública actualizada que permita conocer cuánto dinero se transfirió en 2024, 2025 y 2026, cómo evolucionaron los aportes y qué resultados concretos tuvieron los programas financiados.

Tampoco se publica un balance reciente que permita distinguir las iniciativas que continúan activas de aquellas que corresponden a etapas anteriores del proyecto.

En otras palabras, hay una política institucional declarada y antecedentes concretos, pero falta información pública para evaluar su ejecución actual.

Los proveedores locales, otro frente de cuestionamientos

La relación de Don Nicolás con el entramado empresario santacruceño constituye uno de los puntos más sensibles de su inserción territorial.

El 7 de septiembre de 2026, CAPROMISA volvió a cuestionar públicamente las políticas de contratación de la operadora. En una publicación difundida por El Caletense, la Cámara manifestó su preocupación por el bajo nivel de compre local, la falta de políticas tangibles para desarrollar proveedores provinciales y las condiciones comerciales que, según la entidad, afectan la sustentabilidad de las pequeñas y medianas empresas.

El planteo incluyó un dato particularmente relevante: de acuerdo con un análisis comparativo de las solicitudes de cotización realizadas durante 2025, Don Nicolás habría registrado el menor volumen de consultas dirigidas a proveedores santacruceños entre las operadoras consideradas en el relevamiento.

CAPROMISA también cuestionó los plazos de pago, que según los testimonios recogidos entre sus asociados se extenderían a 60, 90 y hasta 120 días.

Para las empresas proveedoras, estas condiciones tienen consecuencias que exceden una demora administrativa. En un contexto de costos operativos elevados y dificultades de financiamiento, los plazos prolongados pueden comprometer el capital de trabajo, el pago de salarios, la reposición de insumos y la continuidad de las operaciones.

La Cámara sostuvo que los anuncios de crecimiento e inversión de la minera no se estarían traduciendo en oportunidades comerciales proporcionales para las pymes de la provincia.

El planteo no se limita a una diferencia de expectativas entre una operadora y sus proveedores. En Santa Cruz, el desarrollo de empresas locales constituye una parte central de la discusión sobre el modelo minero que se pretende consolidar: no alcanza con que una mina produzca y exporte, también importa cuánto de su cadena de abastecimiento puede integrarse al tejido productivo provincial.

La preocupación tuvo una nueva expresión el 6 de noviembre, cuando El Caletense publicó una denuncia de un proveedor que asegura que Minera Don Nicolás mantiene una deuda superior a los 350.000 dólares por trabajos realizados en el establecimiento.

Según el testimonio recogido por ese medio, el reclamo comprende más de 100.000 dólares correspondientes a trabajos facturados y otros 250.000 vinculados a tareas que, de acuerdo con el empresario, se habrían ejecutado sin contar con la documentación contractual correspondiente o permanecerían pendientes de pago.

Entre las intervenciones mencionadas figuran trabajos sobre un equipo de trituración y tareas de emergencia en el dique de colas del sector Martinetas. El proveedor afirmó que en abril de 2025 realizó un alteo de emergencia de un metro ante el riesgo de desborde y que habría recibido el compromiso de formalizar posteriormente la contratación mediante una orden de compra.

El empresario también sostuvo que el reclamo cuenta con el acompañamiento de CAPROMISA y que otras empresas de la región atravesarían situaciones similares.

Es necesario precisar que se trata de una denuncia empresarial publicada por otro medio, basada en el testimonio de un proveedor que solicitó preservar su identidad. Los montos reclamados y las circunstancias de contratación no constituyen, por sí mismos, una deuda acreditada judicialmente. Al momento de esa publicación, no se había difundido una respuesta oficial de Minera Don Nicolás.

Sin embargo, el caso vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que excede el reclamo individual: la formalidad de las contrataciones, la previsibilidad de los pagos y la responsabilidad de las operadoras en la relación con las empresas que prestan servicios para sostener sus operaciones.

Un requerimiento institucional que también alcanza a Don Nicolás

La discusión sobre el empleo y el compre local no se desarrolla únicamente en el ámbito empresario. La Cámara de Diputados de Santa Cruz, mediante la Resolución 135/2026, reiteró al Poder Ejecutivo provincial un pedido de información detallada sobre las empresas con actividad en la provincia, incluyendo expresamente a Minera Don Nicolás.

El requerimiento solicita identificar a las empresas subcontratistas que prestan servicios a las operadoras, precisar cuáles tienen domicilio legal en Santa Cruz y dónde se encuentran sus bases operativas. Además, pide información sobre el cumplimiento de la Ley Provincial 3616, que crea el Registro Único de Proveedores de Actividades Económicas, incluyendo los comercios y empresas registrados y las altas de personal realizadas por las operadoras y sus contratistas durante los 180 días anteriores.

La resolución no establece un incumplimiento de Don Nicolás. Lo que hace es incorporar a la empresa dentro de un pedido institucional de información destinado a verificar la composición de su red de contratistas y el cumplimiento de las obligaciones registrales correspondientes.

Su importancia radica en que introduce una herramienta para pasar de las declaraciones generales sobre empleo y contratación local a información verificable sobre quiénes trabajan para las mineras, dónde están radicadas las empresas y qué personal incorporan.

El crecimiento de Don Nicolás representa una oportunidad para Santa Cruz. Una operación que aumenta su producción, incorpora infraestructura, desarrolla nuevos recursos y proyecta ampliar su escala puede generar más demanda de servicios, inversiones, empleo y actividad económica.

Pero esa posibilidad no se materializa automáticamente. Depende de las decisiones empresariales, de las condiciones de contratación, de la integración de proveedores locales y de la capacidad de las comunidades de participar de los beneficios que genera la actividad.

En el caso de Cerrado Gold, existen antecedentes de aportes sociales, un compromiso de contribución a la Fundación Agencia de Desarrollo de Jaramillo y Fitz Roy y cifras de empleo provincial publicadas por la propia compañía. También existen reclamos documentados de CAPROMISA, cuestionamientos sobre los plazos comerciales y una denuncia reciente de un proveedor por trabajos que asegura no haber cobrado.

Ambas dimensiones forman parte de la realidad de la operación y deben ser consideradas al evaluar su desempeño territorial.

La minería santacruceña necesita operaciones productivas, inversiones sostenidas y proyectos capaces de extender su vida útil. Pero también necesita que ese crecimiento fortalezca a las empresas locales, genere oportunidades laborales y contribuya al desarrollo de las comunidades donde se extraen los recursos.

Don Nicolás tiene números productivos que muestran una recuperación y una perspectiva de expansión. Lo que todavía no cuenta con suficiente información pública es una demostración equivalente de cuánto de ese crecimiento se transforma en empleo, contratos, inversión social y desarrollo para Santa Cruz.

Esa diferencia es la que separa el crecimiento de una operación minera del desarrollo económico que la provincia espera de su minería.

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