Noticias, empresas y protagonistas de la minería argentina   ·   6 de noviembre de 2026    ·   12:46 hs
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Cafecito Minero – Minería en Santa Cruz: empleo, formación y nuevos proyectos

Cafecito Minero – Minería en Santa Cruz: empleo, formación y nuevos proyectos

Skyper AMUTMIN
Skyper Asimra 01
Conversación cálida en el café

Minería en Santa Cruz: todo lo que ocurre antes de producir

La minería en Santa Cruz no empieza cuando sale la primera onza de una mina. Antes hay trabajadores que deben formarse, equipos que tienen que operar de manera segura, proyectos que necesitan años de exploración, controles ambientales, inversiones y comunidades que esperan transformar parte de esa actividad en oportunidades concretas. Esta semana, varias noticias permitieron mirar justamente esa parte menos visible de la industria.

—Buen día, Chelo.

—Buen día, Ricky. Mirá el calendario.

—Viernes.

—Y estamos tomando café.

—Como corresponde.

—Después del papelón de la semana pasada pensé que íbamos a terminar haciendo la columna un miércoles.

—Fueron dos días de atraso, tampoco exageres.

—El lunes no cuenta como viernes, Ricky.

—Bueno, aprendimos. Esta vez llegamos.

—Perfecto. Entonces pedí mientras todavía sea viernes.

—Uno normal. Nada de experimentos con cortados.

—Mejor. ¿Por dónde arrancamos?

—Por algo que me llamó la atención esta semana. Hubo muchas noticias mineras, pero varias hablan de cosas que pasan antes de producir.

—¿Cómo cuáles?

—Capacitación, seguridad, exploración, controles ambientales, empleo… incluso inversiones que terminan afuera de los yacimientos.

—Bueno, eso en realidad es buena parte de la minería.

—Claro. Pero desde afuera muchas veces pensamos solamente en el resultado final: toneladas, onzas, exportaciones. Y para llegar a eso hay una cantidad enorme de cosas que tienen que funcionar antes.

—Arranquemos por la gente entonces.

—El Gobierno reunió esta semana a representantes de Cerro Vanguardia, Minera Santa Cruz, Minera Don Nicolás y Newmont para volver a trabajar sobre contratación local, cumplimiento del 90/10 y seguridad e higiene.

—Otra vez el 90/10.

—Sí. Y probablemente vamos a seguir hablando bastante tiempo del tema porque todavía hay una diferencia entre tener una ley y conseguir que sus objetivos se reflejen claramente en el mercado laboral.

—Eso lo venimos diciendo. Podés controlar nóminas, pedir documentación y sancionar incumplimientos, pero al final la pregunta para la gente es mucho más sencilla: ¿hay más santacruceños trabajando?

—Exactamente. Y ahí me parece importante que la reunión no haya quedado solamente en porcentajes. También se habló de seguridad laboral.

—Que no debería estar separado del empleo.

—Nunca. Conseguir trabajo importa, pero también importa que quien entra tenga formación, conozca los riesgos y pueda desarrollar su tarea en condiciones adecuadas.

—Justamente esta semana publicaron una reflexión muy interesante sobre los preinicios.

—La de Mauricio Avendaño.

—Sí. Me gustó porque habla de algo que para quien nunca trabajó en minería puede parecer una reunión más antes del turno, pero en realidad puede ser bastante importante.

—El Pre-Start.

—Exactamente. Antes de arrancar una jornada, los equipos repasan tareas, riesgos, condiciones operativas y cuestiones de seguridad. Pero el punto interesante es que no debería convertirse en alguien leyendo instrucciones mientras el resto escucha.

—Tiene que participar el trabajador.

—Ahí está. El operador que pasa todos los días frente al mismo equipo muchas veces detecta cosas que desde una oficina no se ven. Un ruido distinto, una condición que cambió, un procedimiento que en la práctica tiene alguna dificultad. Si el preinicio funciona de verdad, esa experiencia entra en la planificación del turno.

—Y si funciona mal…

—Se convierte en un trámite.

—Como tantas cosas.

—Lo interesante también es la historia de Mauricio. Entró a minería como operador, después pasó por sala de control y hoy trabaja como formador y entrenador.

—Eso me interesa más todavía.

—Porque muestra que entrar a minería no necesariamente significa hacer durante veinte años exactamente el mismo trabajo.

—Podés construir una carrera.

—Sí. Y eso conecta con algo que venimos diciendo bastante en Cafecito Minero: el empleo local no debería medirse solamente por cuántas personas logran ingresar.

—También por cuánto pueden crecer.

—Exactamente.

—Y esta semana ASIMRA tuvo un caso bastante concreto.

—Sebastián Chaine y José Luis Astete.

—Los dos completaron una capacitación para convertirse en formadores en AutoMine L&H Multi-Lite, una tecnología de automatización desarrollada por Sandvik para operaciones subterráneas.

—Eso ya es otro nivel de capacitación.

—Sí. Estamos hablando de sistemas que permiten controlar y supervisar equipos automatizados dentro de una mina subterránea. No es solamente aprender a manejar una máquina: aparecen navegación, comunicaciones, operación remota, automatización y supervisión de varios equipos.

—Y ahí tenés una respuesta bastante clara para quienes dicen que la automatización simplemente elimina puestos.

—Transforma puestos.

—Exactamente. Puede reducir determinadas tareas manuales o exposición a zonas de riesgo, pero al mismo tiempo necesitás personas con conocimientos distintos.

—Más técnicos.

—Y más especializados. En este caso, dos trabajadores de Santa Cruz no solamente aprendieron la tecnología, sino que quedaron capacitados para formar a otros.

—Eso multiplica bastante el conocimiento.

—Ahí está. El trabajador aprende, después transmite. Y el conocimiento deja de depender solamente de que venga alguien desde afuera cada vez que hay que capacitar.

—Eso sí es construir capacidad local.

—Totalmente.

—Ahora, no todo el empleo alrededor de la minería es geólogo, operador o ingeniero.

—Para nada. Esta semana UDEM abrió una búsqueda en Puerto San Julián para enfermería y conducción de ambulancias. Y hay un detalle que me pareció importante: residencia en la localidad como requisito excluyente.

—Ahí tenés otra dimensión del trabajo que genera la actividad. Servicios médicos, transporte, alimentación, seguridad, mantenimiento…

—Una cadena enorme.

—Y muchas veces cuando alguien dice “quiero trabajar en minería” piensa que tiene que saber manejar un camión de 200 toneladas.

—O perforar.

—Exactamente. Pero una operación necesita muchísimas profesiones y oficios.

—Eso también debería explicarse mejor en escuelas y capacitaciones.

—Coincido. Porque ampliar el conocimiento sobre qué puestos existen puede ayudar a que la gente tome mejores decisiones de formación.

—Y para que existan puestos en el futuro necesitamos proyectos.

—Ahora vamos a eso.

—¿San Agustín?

—San Agustín está bastante interesante. FOMICRUZ inició una nueva campaña que contempla aproximadamente 4.000 metros de perforación en el proyecto de oro y plata ubicado al norte de Gobernador Gregores.

—¿Ya están perforando?

—La empresa informó el inicio de esta nueva etapa después de los estudios geológicos y geofísicos que venía haciendo. Durante la primera campaña de 2026 habían perforado 622 metros y ahora el programa es bastante más amplio.

—Bueno, pero hagamos nuestra aclaración semanal.

—Cuatro mil metros de perforación no significan cuatro mil metros de oro.

—Gracias.

—Tampoco significan una mina nueva.

—Perfecto.

—Significan obtener información del subsuelo. Ver qué continuidad tienen determinadas estructuras, qué leyes aparecen, cómo se distribuye la mineralización y si existe argumento técnico para seguir invirtiendo.

—Es decir, gastar plata para saber si vale la pena gastar mucha más plata.

—Esa es una buena definición de exploración.

—Anotala.

—No traje libreta.

—Nunca traés.

—Pero San Agustín no es lo único que está haciendo FOMICRUZ.

—Las Lajas volvió a operar.

—Después de años de inactividad. Se trasladó maquinaria y se retomó el procesamiento del material en el propio yacimiento.

—Ahí ya no estamos hablando de exploración.

—No. Es recuperación de una actividad productiva. Y me parece interesante porque FOMICRUZ está trabajando en dos extremos distintos: recuperar algo que ya tuvo actividad y, al mismo tiempo, tratar de generar información sobre proyectos que podrían desarrollarse más adelante.

—¿Y tienen más proyectos?

—La empresa mencionó también Argenta, San Pedro, La Esperanza y Chicho dentro de su cartera. La estrategia planteada es completar información técnica y preparar propiedades para buscar potenciales inversores.

—Eso tiene lógica. Porque la empresa estatal no necesariamente tiene que financiar sola todo el desarrollo.

—Exactamente. Puede generar conocimiento, reducir incertidumbre y después buscar capital para avanzar.

—Y justo Fredonia también tuvo novedades.

—Sí. En El Dorado-Monserrat, particularmente en Herradura Hill, tres nuevas perforaciones identificaron mineralización en profundidad y hacia el oeste del diseño conceptual que venían evaluando.

—¿Fuera de la zona que imaginaban explotar?

—En algunos sectores, sí. Uno de los resultados mostró una segunda zona mineralizada a más de 200 metros del límite occidental del diseño conceptual.

—Eso suena bien.

—Es una señal exploratoria interesante. Pero nuevamente: todavía están perforando. Fredonia apunta a completar unos 10.000 metros y avanzar hacia un estudio de prefactibilidad durante 2027.

—Entonces todavía queda bastante trabajo.

—Muchísimo. Pero justamente de eso hablábamos al principio. Antes de producir hay años de geología, perforación, modelos, estudios económicos, permisos y decisiones de inversión.

—Y mucha plata gastada sin garantía de recuperar nada.

—Ese es el riesgo minero.

—¿Viste que esta semana también hubo discusión política sobre inversiones?

—Sí. Jairo Guzmán cuestionó a José María Carambia y Natalia Gadano por votar contra dos iniciativas vinculadas con incentivos a inversiones, entre ellas el RIIR.

—Y se fue bastante de tono.

—Sí, utilizó expresiones bastante fuertes. Pero yo separaría el agravio de la discusión que realmente nos interesa.

—Que es si Santa Cruz necesita herramientas para captar nuevas inversiones.

—Exactamente. El RIIR busca generar incentivos para proyectos de una escala menor que los alcanzados por el RIGI. Después podemos discutir si el diseño es adecuado, qué beneficios fiscales corresponden, cuál debería ser el costo para el Estado y qué contraprestaciones pedir.

—Pero la discusión de fondo existe.

—Santa Cruz tiene operaciones maduras y necesita nuevos proyectos. Eso no significa aprobar cualquier incentivo sin analizarlo. Significa discutir qué herramientas pueden aumentar inversión sin renunciar a empleo local, proveedores, impuestos y desarrollo territorial.

—Eso conecta perfectamente con lo que venimos hablando.

—Todo conecta.

—No empieces.

—Es verdad.

—Bueno, cruzá la frontera un rato. ¿Qué está pasando con el uranio en Chubut?

—Ahí hay una historia bastante más compleja. Durante años Chubut fue prácticamente sinónimo de restricciones a la minería metalífera. Pero el uranio empezó a mover nuevamente empresas y proyectos.

—Jaguar, Myriad…

—Jaguar Uranium avanzó en Laguna Salada, Myriad compró Los Altares, hay movimientos de otras compañías y la CNEA retomó estudios sobre Cerro Solo.

—¿Eso significa que Chubut va a empezar a producir uranio?

—No. Estamos muy lejos de poder afirmar algo así.

—Bien.

—Lo interesante es que por primera vez en bastante tiempo existe una discusión técnica concreta sobre determinados proyectos. Algunas compañías estudian métodos de recuperación distintos a la minería a cielo abierto convencional, pero todavía tienen que demostrar que esos métodos funcionan en las condiciones geológicas específicas de cada depósito.

—Y después está la ley.

—Exactamente. Chubut mantiene restricciones importantes. Que una empresa proponga una determinada tecnología no significa que automáticamente quede habilitada para producir.

—Entonces es una puerta entreabierta.

—Podríamos decirlo así. Hay más exploración e interés empresarial, pero todavía existen grandes preguntas técnicas, ambientales, legales y sociales.

—¿Y qué tendría que mirar Santa Cruz ahí?

—Creo que una cosa interesante: ninguna provincia conserva liderazgo minero simplemente porque tuvo minas antes que las demás.

—Hay que seguir generando proyectos.

—Permanentemente. Río Negro se está moviendo, Chubut empieza a discutir uranio, San Juan tiene cobre, Salta y Catamarca tienen litio. Santa Cruz tiene una industria construida durante décadas, pero necesita seguir explorando y desarrollando su propia próxima generación.

—Ahí volvemos otra vez a San Agustín y Fredonia.

—Exactamente.

—Ahora quiero cambiar de tema. Hablemos de controles ambientales.

—Cerro Vanguardia hizo un nuevo encuentro de monitoreo ambiental participativo en Puerto San Julián.

—Ese programa tiene varios años, ¿no?

—Desde 2009. Participan vecinos en distintas instancias del seguimiento ambiental y esta vez se presentaron resultados de las últimas mediciones y se respondieron consultas técnicas.

—¿Publicaron los valores?

—No en la comunicación difundida.

—Entonces no podemos decir si dieron bien o mal.

—Exactamente. Podemos decir que se realizó la instancia, que hubo presentación de resultados y participación comunitaria. Para evaluar la calidad ambiental necesitaríamos acceder a los parámetros, valores y documentación técnica correspondiente.

—Pero como mecanismo me parece bueno.

—A mí también. La licencia social no se construye diciéndole a la comunidad “quedate tranquila que nosotros controlamos”.

—Se construye mostrando.

—Mostrando, permitiendo preguntas y generando acceso a información comprensible.

—Sobre todo con el agua.

—Sí. El programa incluye participación en toma de muestras y seguimiento, y además la compañía realiza otros controles ambientales vinculados con agua, aire, suelo, flora, fauna y ruido.

—Quince años sosteniendo el programa ya es un dato.

—Totalmente. La continuidad importa mucho en estas cosas. Un monitoreo participativo hecho una sola vez para una foto sirve poco.

—Eso también es parte de lo que ocurre antes y durante la producción.

—Exactamente.

—Y fuera de la mina también pasaron cosas.

—Los Antiguos.

—Newmont destinó 90.000 dólares para equipamiento del hospital.

—Un equipo móvil de rayos X y un sistema de radiografía digital directa.

—Eso puede evitar algunas derivaciones.

—Según lo informado, esa es justamente una de las funciones esperadas: permitir que determinados estudios puedan resolverse en la localidad y aumentar la capacidad de diagnóstico.

—Acá siempre aparece una discusión interesante.

—A ver.

—¿Una minera tiene que comprar equipamiento para un hospital?

—Buena pregunta.

—Porque alguien puede decir que eso es responsabilidad del Estado.

—Y en términos de política sanitaria, obviamente el Estado tiene responsabilidades centrales. Pero al mismo tiempo las empresas desarrollan programas de inversión comunitaria y pueden aportar recursos para necesidades concretas.

—Entonces la pregunta no sería si pueden hacerlo.

—Sino cómo se articula, cómo se priorizan las necesidades y qué impacto real tiene el aporte.

—Exactamente.

—Algo parecido pasa en Puerto Deseado con la topadora.

—Ahí tenemos un buen ejemplo de cómo los fondos vinculados con minería terminan convirtiéndose —o intentando convertirse— en infraestructura municipal.

—La reparación la paga el fideicomiso.

—Sí. La topadora John Deere está en reparación en un taller de Comodoro Rivadavia y el trabajo se financia íntegramente mediante el Fideicomiso para el Desarrollo de Puerto Deseado.

—Pero hace bastante que está parada.

—Desde principios de año. Se había entregado un anticipo del 30% en febrero y todavía no volvió a estar operativa.

—Entonces ahí también hay algo para mirar.

—Claro. No alcanza con tener fondos.

—Hay que ejecutarlos.

—Y controlar los resultados. Si una comunidad destina recursos derivados de la actividad minera a recuperar maquinaria, lo importante no es solamente anunciar cuánto dinero se puso. Es que la máquina vuelva a trabajar y genere el servicio para el cual se reparó.

—Eso vale para casi todo.

—Muchísimo.

—Una inversión comunitaria, un fideicomiso, un programa de capacitación…

—El resultado importa más que el anuncio.

—Hoy viniste peligroso.

—Debe ser porque llegamos a horario.

—No te acostumbres.

—Bueno, ya recorrimos trabajo, formación, exploración, ambiente, salud e inversiones. ¿Qué te queda?

—Una idea bastante simple.

—A ver.

—Que cuando alguien dice “minería” piensa en una mina produciendo. Pero para que esa mina exista necesitaste años de trabajo antes.

—Geólogos.

—Perforistas.

—Inversores.

—Trabajadores capacitados.

—Controles.

—Permisos.

—Infraestructura.

—Y cuando finalmente empieza a producir, tampoco termina ahí.

—Tenés seguridad todos los días, formación, ambiente, proveedores y relación con las comunidades.

—Exactamente.

—Entonces quizás el verdadero desafío de la minería en Santa Cruz sea conseguir que todas esas piezas funcionen juntas.

—Y que dejen capacidades.

—Eso me parece clave.

—Un trabajador que aprende una tecnología nueva.

—Una persona que entra como operador y años después puede formar a otros.

—Una empresa estatal que genera información geológica.

—Una comunidad que participa de un monitoreo.

—Un hospital que incorpora equipamiento.

—Un proyecto exploratorio que algún día quizás se convierta en mina.

—O quizás no.

—Siempre arruinando el final.

—Es exploración, Chelo.

—Bueno, pero dejame soñar cinco minutos.

—Soñá. Mientras sepamos distinguir el sueño del recurso medido.

—Mirá cómo te pusiste.

—¿Pedimos otro?

—Dale.

—Hoy pagás vos.

—¿Por qué?

—Porque llegamos a horario gracias a mí.

—Eso es completamente falso.

—Yo te escribí ayer.

—A las once de la noche.

—Pero te escribí.

—Eso no cuenta como organización.

—Funcionó.

—Mirá la hora.

—Todavía es viernes.

—Tenés razón.

—¿Viste?

—Pedí el café antes de que se haga sábado.

—Eso sí sería reincidir.

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