La minería creció y fue el principal aporte económica
Mientras la actividad económica cayó 1,7% interanual, la explotación de minas y canteras registró una suba de dos dígitos y fue el sector con mayor incidencia positiva en el indicador del INDEC. El resultado contrasta con las dificultades que atraviesan la industria manufacturera y el comercio, y vuelve a poner en discusión cuánto de ese dinamismo se traduce en empleo, inversiones y desarrollo productivo en las provincias mineras. Para Santa Cruz, el desafío es convertir la actividad extractiva en más oportunidades para trabajadores y empresas locales.
La explotación de minas y canteras volvió a destacarse entre los sectores de mejor desempeño de la economía argentina. En agosto de 2026, la actividad registró un crecimiento interanual del 11,1% y se convirtió en el principal aporte positivo al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El resultado contrasta con el comportamiento general de la economía. El EMAE cayó un 1,7% frente a agosto de 2025, mientras que la industria manufacturera retrocedió un 3,2% y el comercio mayorista, minorista y las reparaciones disminuyeron un 3,5%. En ese escenario, la explotación de minas y canteras aportó 0,47 puntos porcentuales a la variación interanual del indicador, la mayor incidencia positiva individual entre los sectores relevados. <Cite refs={[«turn604441search0»]}/>
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Qué explica el crecimiento de las actividades extractivas
Para interpretar el 11,1% es necesario tener en cuenta una precisión estadística: la categoría explotación de minas y canteras del EMAE incluye tanto la extracción de minerales como la producción de petróleo crudo y gas natural. Por lo tanto, el resultado no representa exclusivamente el desempeño de la minería metalífera ni permite atribuir el crecimiento a un mineral específico.
El desarrollo de los hidrocarburos, particularmente la producción no convencional en Vaca Muerta, constituye uno de los componentes relevantes de la expansión extractiva argentina. La evolución de los volúmenes producidos y la infraestructura que permite transportar y evacuar esa producción influyen sobre el comportamiento de la actividad.
A su vez, la minería del litio atraviesa una etapa de expansión productiva en provincias del noroeste argentino. El incremento de la producción y la incorporación progresiva de capacidad industrial permiten que el sector tenga una participación cada vez más relevante en la actividad extractiva y las exportaciones nacionales.
La minería metalífera, por su parte, presenta una realidad diferente. El oro y la plata, fundamentales para la actividad minera de Santa Cruz, no necesariamente evolucionan al mismo ritmo que los hidrocarburos o el litio. Para determinar su comportamiento es necesario consultar los indicadores específicos de producción y analizar los resultados de cada operación.
El crecimiento del conjunto extractivo no significa, por lo tanto, que todas las actividades comprendidas en él estén aumentando su producción. La distinción es importante para evitar conclusiones que los datos agregados no permiten sostener.
Una economía con desempeños muy diferentes
El informe del INDEC expone una brecha entre las actividades extractivas y otros sectores de la economía real. Además de las caídas de la industria manufacturera y el comercio, la construcción registró una contracción interanual del 2,5%, mientras que el transporte y las comunicaciones retrocedieron un 2,9%.
En total, diez de los quince sectores de actividad relevados por el EMAE mostraron variaciones interanuales negativas. Entre los que crecieron se encontraron la explotación de minas y canteras, electricidad, gas y agua, hoteles y restaurantes, servicios sociales y de salud, y actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler. <Cite refs={[«turn604441search0»]}/>
La evolución de las actividades extractivas constituye así uno de los principales contrastes dentro de una economía que todavía no muestra una recuperación generalizada. Sin embargo, el crecimiento de un sector no implica por sí solo que pueda compensar las dificultades de toda la economía: el impacto depende de su peso relativo, de sus inversiones y de los vínculos que mantiene con el resto del entramado productivo.
La capacidad de la minería para generar demanda de servicios, empleo formal, exportaciones y compras a proveedores puede ampliar sus efectos más allá de los establecimientos productivos. Pero esa transmisión depende de las características de cada proyecto, del origen de los insumos y servicios contratados y de la participación efectiva de empresas y trabajadores nacionales y provinciales.

Santa Cruz: el desafío de transformar actividad en desarrollo
Para Santa Cruz, los datos nacionales tienen especial relevancia. La provincia cuenta con una actividad minera metalífera consolidada, operaciones de oro y plata, trabajadores especializados y empresas proveedoras que participan de las cadenas de abastecimiento de los yacimientos.
Sin embargo, el crecimiento de las actividades extractivas en el país no demuestra, por sí solo, que haya aumentado el empleo minero provincial, que las operadoras hayan incrementado sus compras locales o que las empresas santacruceñas estén recibiendo una mayor proporción de la demanda.
Esos resultados deben medirse con indicadores específicos: evolución de la producción de las operaciones, puestos de trabajo directos e indirectos, participación de trabajadores residentes en la provincia, compras efectivamente realizadas a proveedores locales e inversiones ejecutadas.
La cuestión de los proveedores es central. Las operaciones mineras necesitan servicios de mantenimiento industrial, transporte, logística, ingeniería, construcción, alimentación, alojamiento, seguridad, gestión ambiental y provisión de insumos. Una parte de esa demanda puede convertirse en oportunidades para las pequeñas y medianas empresas santacruceñas.
Para lograrlo, no alcanza con que exista demanda. Las empresas necesitan capacidad técnica, financiamiento, equipamiento, personal calificado y previsibilidad comercial para competir por contratos y sostenerlos en el tiempo. También es necesario que las necesidades de las operadoras se articulen con las capacidades productivas existentes y con las que la provincia pueda desarrollar.
La formación de trabajadores es otra pieza de esa ecuación. Anticipar los perfiles requeridos por la industria, fortalecer la capacitación técnica y facilitar el acceso de los residentes locales a las oportunidades laborales puede contribuir a ampliar los beneficios territoriales de la actividad.
A su vez, la infraestructura condiciona la competitividad. Las distancias, los costos logísticos, la disponibilidad energética y la conectividad influyen tanto sobre las operaciones como sobre las empresas que buscan integrarse a sus cadenas de suministro.
La expansión de las actividades extractivas también se vincula con la capacidad de Argentina para atraer inversiones y aumentar sus exportaciones. Los proyectos de litio y cobre, junto con las operaciones de oro y plata y el desarrollo de los hidrocarburos, forman parte de una estructura productiva diversa, con necesidades de capital, infraestructura y plazos diferentes.
En el caso del cobre, distintos proyectos se encuentran en etapas de evaluación, desarrollo y preparación. Su potencial es relevante, pero los recursos identificados, los estudios técnicos, las decisiones de inversión y la construcción de una operación comercial son instancias diferentes. La concreción de cada iniciativa depende de sus condiciones financieras, regulatorias, ambientales y de infraestructura.
Para Santa Cruz, la oportunidad también pasa por sostener la competitividad de las operaciones existentes, desarrollar nuevas posibilidades de exploración y producción y fortalecer las empresas que pueden proveer bienes y servicios a la industria.
La actividad minera, además, plantea el desafío de utilizar los ingresos y las capacidades generadas por la explotación de recursos no renovables para construir una base productiva que pueda sostenerse en el tiempo. Esto supone atender las necesidades actuales de las operaciones y, al mismo tiempo, desarrollar conocimientos, infraestructura y empresas con posibilidades de trabajar en otros sectores.
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El crecimiento del 11,1% registrado por la explotación de minas y canteras en agosto constituye una señal relevante para las actividades extractivas argentinas. Pero su interpretación exige distinguir el desempeño agregado del sector de la evolución de cada mineral y de los resultados concretos que se producen en cada provincia.
Para Santa Cruz, el desafío no consiste solamente en formar parte del crecimiento nacional, sino en convertir el dinamismo extractivo en más empleo provincial, proveedores competitivos, capacidades técnicas y oportunidades económicas que permanezcan en el territorio. La medida de ese aporte no estará únicamente en los volúmenes producidos o exportados, sino también en la capacidad de generar desarrollo productivo alrededor de la minería.






























