«Mandas CV y nadie responde»
Hace algunos días, una publicación de Extremo Minero generó un fuerte debate en redes sociales y grupos vinculados a la actividad: “Si no tenés contacto no entrás” ¿Los gremios son el verdadero filtro para entrar a la minería?.
La repercusión fue inmediata. Cientos de trabajadores, técnicos y jóvenes de distintas localidades de Santa Cruz compartieron experiencias similares, describiendo un escenario donde ingresar al sector parece cada vez más difícil para quienes no tienen vínculos internos o alguien que los recomiende.
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Lejos de apagarse, la discusión siguió creciendo.
En las últimas horas, la redacción de Extremo Minero recibió otro extenso testimonio que vuelve a exponer una realidad que, aunque incómoda, aparece repetidamente en los mensajes de quienes buscan trabajo en minería.
“Hace dos años que intentamos por todos los medios enviar el CV. A los mails que conseguimos, a páginas web, a LinkedIn y a búsquedas laborales. Las respuestas siempre fueron negativas o directamente nunca llegaron”, relata un trabajador santacruceño con formación técnica.
El mensaje describe algo que miles aseguran vivir diariamente: enviar currículums a empresas mineras, contratistas y consultoras sin obtener siquiera una confirmación de recepción.
“Por gentileza ni una respuesta de recibido”, expresa.
El trabajador cuenta que durante mucho tiempo pensó que el problema podía estar en su perfil, en el armado del CV o incluso en no utilizar correctamente las palabras clave que suelen buscar las áreas de Recursos Humanos. Sin embargo, con el paso del tiempo, asegura haber llegado a otra conclusión.
“Después entendí que si no hay alguien muy cercano que recomiende el ingreso, de ninguna manera sucedería”.
La frase resume gran parte de la percepción social que se instaló alrededor del empleo minero en Santa Cruz. Una sensación que no necesariamente implica irregularidades en los procesos de selección, pero que sí evidencia una profunda desconfianza en torno a cómo funcionan realmente los mecanismos de contratación.
En paralelo, muchos trabajadores comenzaron a construir sus propias redes informales para intentar acceder a una oportunidad. Comparten bases de datos con correos electrónicos, contactos de Recursos Humanos, formularios y páginas de registro de empresas mineras y proveedoras. Una especie de “cadena solidaria” entre desocupados y trabajadores que buscan ingresar a la actividad.
Pero aun así, muchos aseguran que el resultado sigue siendo el mismo: silencio.
Y quizás ese sea hoy uno de los puntos que más malestar genera.
Porque gran parte de quienes escriben a la redacción no reclaman un ingreso automático ni cuestionan que existan filtros o perfiles específicos. Lo que piden, simplemente, es algún tipo de respuesta. Una confirmación de recepción, un aviso de que el CV ingresó al sistema o una mínima devolución que permita saber si la postulación fue considerada.
En una provincia golpeada por la falta de empleo, la incertidumbre permanente termina profundizando la frustración.
Desde Extremo Minero recibimos diariamente mensajes similares de técnicos, choferes, operadores, administrativos, personal de seguridad y jóvenes que realizaron capacitaciones con la expectativa de insertarse laboralmente en la industria minera. Muchos cuentan historias prácticamente idénticas: años enviando currículums sin lograr acceder siquiera a una primera entrevista.
La discusión sobre si realmente “sin contactos no entrás” sigue abierta. Y aunque las empresas sostienen que existen canales oficiales y procesos formales de reclutamiento, la percepción de una parte importante de la comunidad parece ir por otro camino.
Lo concreto es que detrás de cada CV enviado hay una persona esperando una oportunidad.
Y en tiempos donde la necesidad laboral crece, el silencio también comunica.



























