Formación minera en Santa Cruz: preparar hoy el empleo del futuro
La formación minera en Santa Cruz empieza a ocupar un lugar cada vez más importante en la agenda productiva provincial. Nuevas carreras universitarias, programas para jóvenes profesionales y capacitaciones buscan preparar hoy los perfiles que la actividad necesitará en los próximos años.
—¡Chelo! ¿Qué hacés acá tan temprano?
—¡Ricky! Mirá dónde nos venimos a encontrar. Estoy comprando algo para cocinar hoy. ¿Vos?
—Preparando el domingo. Dame dos kilos de vacío, una tira de asado linda y después vemos qué más aparece.
—¿Dos kilos de vacío? ¿Cuántos son?
—No sé todavía.
—Entonces vas a terminar invitando gente para justificar todo eso.
—Es bastante probable. ¿Vos qué llevás?
—Algo más modesto. Una colita de cuadril para hoy y listo. Aunque con la espera que hay acá, tenemos tiempo para repasar toda la semana.
—Y esta semana hubo bastante. Pero ¿sabés qué me llamó la atención? No tuvimos un gran conflicto que se llevara todos los titulares y, sin embargo, aparecieron varias noticias que, miradas juntas, dicen bastante sobre hacia dónde debería ir Santa Cruz.
—¿Por dónde querés arrancar?
—Por algo que venimos hablando hace semanas: la formación minera en Santa Cruz.
—Ahí sí hubo movimiento.
—Mucho. Y para mí es una de esas cosas que durante años estuvieron un poco por detrás de la discusión. Hablamos de empleo local, del 90/10, de proveedores santacruceños, de nuevas inversiones… pero si querés que cada vez más gente de la provincia pueda acceder a esos puestos, necesitás formar personas antes de que aparezca la búsqueda laboral.
—Totalmente. Porque pedir que una empresa contrate gente local es una parte de la discusión. La otra es preguntarte si cuando la empresa necesita un ingeniero, un técnico, un supervisor, alguien de mantenimiento o un especialista determinado, ese perfil está disponible acá.
—Y esta semana la UTN dio una señal bastante importante. Abrió las inscripciones para 2027 y sumó Ingeniería en Minas, con título intermedio de Técnico Universitario en Operación de Minas. Además mantiene Ingeniería en Energía, Electromecánica, Industrial, Higiene y Seguridad, Administración… varias carreras que pueden vincularse no solamente con minería, sino con buena parte del entramado productivo provincial.
—Eso sí me parece importante. Porque no estamos hablando de un curso de dos semanas que te promete trabajo. Estamos hablando de empezar a formar profesionales dentro de Santa Cruz para necesidades que la provincia probablemente siga teniendo durante muchos años.
—Exactamente. Y me parece que hay que cuidar mucho esa diferencia. Nadie puede decirle a un chico que estudiar Ingeniería en Minas le garantiza un puesto dentro de una operadora. Pero sí podemos decir que amplía su formación y lo prepara para competir por oportunidades en una actividad que necesita perfiles cada vez más especializados.
—Además, te permite discutir el empleo local desde otro lugar. Si dentro de cinco o diez años tenés más ingenieros, técnicos y profesionales formados acá, la discusión deja de ser solamente “contraten santacruceños” y pasa a ser también “acá están los santacruceños preparados para ocupar estos lugares”.
—Ahí está el cambio.
—¿Y lo de Puerto Deseado?
—La UTN también viene avanzando ahí. El decano Sebastián Puig se reunió con la Cámara de Comercio, Industrias y Afines de Puerto Deseado para trabajar sobre necesidades de formación y capacitación, y siguió avanzando el proyecto para abrir una Extensión Áulica de la universidad en la localidad. Todavía no está anunciada la oferta académica que tendría esa extensión, así que no hay que adelantarse, pero la intención es acercar educación superior a una comunidad que tiene actividad portuaria, pesquera, comercial y una relación directa con el desarrollo minero de la zona.
—Eso puede cambiar bastante las posibilidades para alguien que vive en Deseado. Nosotros hablamos de estudiar como si fuera solamente anotarse en una universidad, pero en Santa Cruz las distancias pesan muchísimo. Si tenés que mudarte a Río Gallegos o irte a otra provincia, cambia todo: alquiler, comida, viaje, tiempo, familia…
—Por eso la presencia territorial de las universidades es importante. No solamente por minería. Por desarrollo provincial en general.
—Y la UTN además firmó algo con UOCRA esta semana.
—Sí. Un Convenio Marco con la seccional Santa Cruz Sur para desarrollar futuras acciones de capacitación, formación profesional, actividades académicas y asistencia técnica. Acá también hay que hacer una aclaración: el convenio todavía no significa que ya exista un curso específico abierto o un programa determinado. Es el marco para que esas acciones puedan construirse después.
—Pero vuelve a aparecer la misma lógica: universidad y mundo del trabajo sentados juntos.
—Y eso, si se sostiene, me parece que es lo más interesante. Porque la universidad puede tener conocimiento y herramientas, pero los sindicatos, las cámaras y las empresas conocen de primera mano qué perfiles empiezan a faltar, qué tecnologías se incorporan y qué habilidades necesita actualizar un trabajador.
—Te digo algo: durante mucho tiempo la capacitación aparecía después del problema. Faltaba determinado perfil y recién ahí todos empezaban a preguntarse dónde conseguirlo.
—Sí. Y lo ideal sería empezar a anticiparse.
—Exactamente. Si ya sabés que hay proyectos explorando, operaciones que buscan extender su vida útil, nuevas tecnologías entrando y una demanda cada vez mayor de especialización, deberías empezar a formar antes.
—Y ahí entra VETA.
—Ahí entra VETA. Minera Santa Cruz ya incorporó a los primeros jóvenes profesionales de la provincia a la Unidad Minera San José. Camila Caballero, Franco Merep y Lucas Herrán comenzaron su experiencia dentro de la operación. Hay ingenieros industriales vinculados a Productividad y un ingeniero electromecánico en Planificación de Mantenimiento de Planta. El programa dura seis meses, exige residencia en Santa Cruz y, algo que para mí es muy interesante, no pedía experiencia minera previa.
—Eso resuelve uno de los grandes problemas del que recién empieza.
—¿Cuál?
—La famosa experiencia.
—Tal cual.
—Te recibís y te dicen “necesitamos experiencia”. Pero para tener experiencia alguien primero tiene que darte la oportunidad de entrar.
—Es el círculo de siempre. Y justamente estos programas permiten romperlo un poco. No significa que todos los participantes vayan a terminar contratados ni que sea una garantía laboral. Pero por primera vez pueden entrar a una operación, trabajar con profesionales y técnicos, entender procesos reales y sumar una experiencia concreta al currículum.
—Y después compiten desde otro lugar.
—Claro. Minera Santa Cruz no es la única que viene haciendo algo parecido. Newmont y Pan American Silver también desarrollan programas para jóvenes profesionales. Son modalidades diferentes, pero empieza a verse una tendencia interesante: las propias operaciones empezaron a convertirse también en espacios de formación inicial para gente que quiere entrar a la industria.
—Eso sí que estaba faltando.
—Para mí sí. Porque cuando hablamos de “generar empleo minero” muchas veces pensamos únicamente en abrir una vacante. Y la construcción de empleo empieza bastante antes. Empieza cuando alguien puede estudiar una carrera, hacer una tecnicatura, capacitarse, tener una práctica y conseguir su primera experiencia.
—Y no todo tiene que ser ingeniería.
—Para nada. Mirá Puerto San Julián. Cookins, la Fundación Agencia de Desarrollo y Cerro Vanguardia continúan con capacitaciones vinculadas a producción y manipulación de alimentos. Ahora tienen formación en conservas, encurtidos, fermentados y manipulación de alimentos, pero el programa ya pasó por gestión de emprendimientos gastronómicos, celiaquía y otras herramientas. En mayo participaron 191 personas.
—Alguien puede decir “¿y eso qué tiene que ver con minería?”.
—Tiene que ver con desarrollo local. No todo lo que deja una operación minera tiene que terminar dentro de otra empresa minera. Si aprovechás recursos, instituciones y articulaciones para que una persona pueda mejorar un emprendimiento gastronómico, trabajar en servicios o desarrollar otra actividad, estás ampliando la economía de la localidad.
—Y eso es todavía más importante pensando en lugares que durante años estuvieron muy ligados a una operación específica.
—Exactamente. Una mina tiene una vida útil. Las capacidades de una comunidad deberían durar mucho más.
—¿Y la otra capacitación de Puerto Deseado? Vi algo que no tenía que ver con empleo.
—La del abordaje responsable del suicidio en los medios. Fue una jornada destinada a trabajadores de medios locales y municipales, organizada con distintas instituciones y con la colaboración de Pan American Silver–Cerro Moro y el municipio. Se trabajó específicamente sobre cómo comunicar una problemática sensible de manera responsable.
—Eso también está bueno mencionarlo porque “capacitación” no significa solamente preparar gente para entrar a una mina.
—Claro. Hay formación laboral, profesional, técnica y también formación comunitaria. No metería todo en la misma bolsa, porque son objetivos distintos, pero sí hay algo común: generar herramientas que antes no estaban disponibles.
—Y fijate qué curioso. Venimos hablando hace meses de cómo lograr que la minería tenga mayor impacto en las comunidades. Muchas veces ese impacto se mide solamente en plata.
—Regalías, aportes, contratos…
—Sí. Pero también hay conocimiento. Una capacitación, una carrera universitaria, un programa para jóvenes profesionales, una práctica… son cosas menos espectaculares que anunciar cientos de millones de pesos, pero pueden cambiarle bastante la trayectoria a una persona.
—Esperá que me están preguntando si quiero la tira ancha o fina.
—Pedila ancha.
—¿Vos vas a pagarla?
—Entonces fina.
—Sabía.
—Bueno, seguí. Porque todo esto de la formación tiene otro lado.
—La demanda futura.
—Exactamente. Está muy bien formar gente, pero también tiene que haber actividad.
—Y esta semana aparecieron señales interesantes por exploración.
—Varias.
—En las últimas semanas hubo compañías levantando capital para financiar trabajos en Santa Cruz. Daura Gold amplió una colocación privada hasta tres millones de dólares canadienses para avanzar, entre otros activos, con Cerro Bayo y La Flora. Fredonia Mining cerró una operación de 11,5 millones de dólares canadienses vinculada al avance de El Dorado-Monserrat. Magna Terra consiguió aproximadamente 3,75 millones de dólares canadienses y además amplió su cartera provincial. Y Cerrado Gold cerró una colocación estratégica por 10 millones de dólares estadounidenses; es la compañía propietaria de Minera Don Nicolás.
—Cuando escuchás todos esos millones juntos parece que mañana arrancan cuatro minas nuevas.
—Y ahí tenemos que frenar.
—Era demasiado lindo.
—No son cuatro minas nuevas. Ni siquiera significa necesariamente que alguno de esos proyectos vaya a terminar siendo mina. Buena parte de ese dinero se destina a explorar: perforar, hacer geología, mover equipos, analizar muestras y conseguir información.
—O sea que están pagando para obtener respuestas.
—Exactamente. Y algunas respuestas pueden ser buenas y otras no. Ese es el riesgo exploratorio. Pero para Santa Cruz hay algo concreto: si hay capital disponible y los programas empiezan, hay actividad de campo. Hay perforación, logística, alojamiento, transporte, profesionales, contratistas y servicios. Y, sobre todo, se genera información para saber qué proyectos merecen seguir avanzando.
—Y justo La Manchuria también tuvo novedades.
—Astra Exploration identificó cinco nuevos objetivos regionales alrededor de la zona que viene estudiando en La Manchuria: La Pampa, Breccia, Floats, Solo y Creek. Ninguno de esos cinco blancos fue perforado todavía, así que otra vez: no estamos hablando de nuevas reservas ni de cinco descubrimientos. Son objetivos que la compañía considera interesantes por evidencias geológicas, geoquímicas y geofísicas y que ahora necesitan más trabajo.
—Pero amplía el área de búsqueda.
—Sí. Y eso es lo interesante. La exploración empieza a mirar más allá del sector que ya concentraba los trabajos. Si después las perforaciones confirman algo, entrará en otra etapa. Si no, se seguirá buscando.
—¿Sabés qué conecta eso con lo de las capacitaciones?
—Todo.
—Claro. Porque si Santa Cruz consigue que algunos de esos proyectos maduren durante los próximos años, después no podemos sorprendernos porque falten perfiles.
—Ahí está el punto que me parece que esta semana deja bastante claro. La formación minera en Santa Cruz no puede correr atrás de la inversión. Tiene que acompañarla, y en algunos casos anticiparla.
—Si esperás a que una empresa diga “necesito treinta técnicos para dentro de tres meses”, ya llegaste tarde.
—Exactamente.
—Y algo parecido pasa con las empresas locales.
—CAPROMISA estuvo bastante activa otra vez. Se reunió con Newmont en Buenos Aires para trabajar sobre la participación de proveedores santacruceños vinculados con Cerro Negro. Se habló de mejorar procesos, generar condiciones para que las empresas puedan invertir y ampliar capacidades y de incorporar una mirada más transversal sobre contenido local. Newmont informó además la incorporación de una posición específica de Contenido Local para identificar oportunidades en ese sentido.
—Eso habrá que seguirlo.
—Sí. Una reunión y un nuevo puesto interno son señales, pero el resultado se va a medir después: cuántas oportunidades aparecen, cuántas empresas locales logran participar y cuánto pueden crecer.
—También tuvieron reuniones políticas, ¿no?
—CAPROMISA informó encuentros con el diputado nacional Jairo Guzmán y con el diputado provincial Daniel Peralta, donde la cámara planteó temas vinculados con inversión, empleo privado y participación de empresas de Santa Cruz. Son posiciones de la propia cámara y forman parte de su agenda institucional.
—Y la Mesa Minera que mencionamos la semana pasada también sigue apareciendo.
—Sí. El diputado provincial Santiago Aberastain volvió a referirse a la ley aprobada por unanimidad para crear la Mesa Minera Santacruceña. Según explicó, ahora resta su reglamentación y la intención es reunir allí a autoridades, sindicatos, cámaras, proveedores y otros actores para discutir empleo, desarrollo de empresas locales, normativa e impacto económico de la actividad.
—Después habrá que ver cómo funciona.
—Tal cual. La aprobación crea el espacio. El valor real dependerá de la agenda, de la participación y de lo que consiga producir una vez que esté en marcha.
—Mirá qué ordenado te pusiste.
—Estoy comprando carne, Chelo. No quiero problemas con nadie.
—Ah, claro.
—Hablando de cosas que me parecieron interesantes esta semana, viste lo que hizo Minera Santa Cruz con las familias en San José.
—Lo del monitoreo ambiental.
—Sí. Familiares de trabajadores residentes en Perito Moreno participaron de una jornada de Monitoreo Ambiental Participativo. Recorrieron puntos de control y pudieron observar cómo se toman muestras de agua, aire y suelo. La empresa no publicó en esa comunicación los resultados de esas muestras, así que no corresponde sacar conclusiones ambientales a partir de la actividad, pero el hecho de abrir el procedimiento y mostrar cómo se trabaja me parece interesante desde otro lugar.
—Confianza.
—Exacto. La actividad minera siempre va a tener preguntas ambientales. Y me parece mucho más sano mostrar procedimientos, explicar cómo se controla y permitir participación que pretender que la comunidad simplemente crea lo que dice un comunicado.
—Sobre todo porque algunas de esas personas tienen familiares trabajando adentro.
—Sí. Y conocen de cerca la importancia económica de la operación, pero también quieren saber qué pasa con el entorno.
—Bueno, entonces resumime la semana mientras me pesan esto.
—¿Yo?
—Vos arrancaste.
—A ver… tuvimos universidades acercándose al mundo productivo, una nueva carrera vinculada directamente con minería, convenios para formar trabajadores, jóvenes santacruceños entrando por primera vez a una operación, capacitaciones para actividades que pueden diversificar economías locales, empresas consiguiendo capital para explorar, nuevos objetivos en La Manchuria y reuniones para que proveedores de la provincia tengan más participación.
—Y dicho así parece bastante.
—Lo es. Lo que pasa es que ninguna de esas noticias explota como un conflicto en el acceso a una mina.
—Claro. El conflicto se ve en el momento. La formación minera en Santa Cruz tarda años en mostrar el resultado.
—Ese es el problema. Muchas de las decisiones que más pueden cambiar el futuro de una provincia son las menos espectaculares cuando empiezan.
—Un chico anotándose hoy en Ingeniería en Minas quizás recién dentro de varios años esté trabajando en un proyecto.
—Y una empresa que perfora ahora puede necesitar todavía muchos años antes de saber si tiene algo económicamente desarrollable.
—Entonces hay que tener paciencia.
—Paciencia y continuidad. Porque tampoco alcanza con abrir una carrera si después no conseguís sostenerla. No alcanza con un programa de jóvenes profesionales si es una experiencia aislada. No alcanza con capacitar a cien personas si después nunca más vuelve a haber una propuesta.
—Ahí me parece que está el verdadero desafío.
—¿Cuál?
—Convertir todas estas iniciativas en una política de largo plazo, aunque cada una tenga responsables distintos. Universidad, empresas, sindicatos, cámaras, Estado… no hace falta que todos hagan lo mismo. Pero sí que haya un rumbo.
—Y que el chico que hoy termina la secundaria pueda empezar a ver un camino posible.
—Exactamente. Que no vea la minería como ese lugar lejano donde “algún día capaz consigo trabajo”, sino que pueda entender qué estudiar, dónde capacitarse, qué perfiles existen y cómo empezar a construir experiencia.
—Bueno… mirá qué filosóficos nos pusimos entre las achuras.
—Es culpa tuya. Yo venía a comprar carne.
—¿Qué llevaste al final?
—Vacío, tira y chorizos. Estoy dudando con el matambre.
—Llevalo.
—Después dicen que gasto mucho.
—No me metas a mí.
—¿Y vos?
—La colita de cuadril y unas milanesas, por las dudas.
—Eso no era lo que habías dicho.
—Uno tiene que estar preparado para el futuro, Ricky. ¿No estuvimos hablando una hora de eso?
—Sos un caradura.
—Viste que aprendí algo de la charla.
—Bueno, nos vemos la semana que viene.
—¿Café?
—Después de estar una hora oliendo asado, la próxima nos encontramos directamente en una parrilla.
—No es mala.
—Pero pagás vos.
—Ahí ya no me interesa tanto.




























