Cerrado Gold presentó sus resultados operativos y financieros del cuarto trimestre y del año 2025, con cifras que muestran estabilidad productiva y una mejora significativa en los márgenes, impulsados principalmente por el contexto internacional del oro.
En su operación clave, Minera Don Nicolás, en Santa Cruz, la empresa alcanzó una producción anual de 50.238 onzas equivalentes de oro (GEO), manteniéndose en línea con su guía. Además, reportó un EBITDA ajustado de US$46,1 millones, con un fuerte cierre de año y una posición de caja superior a los US$22 millones.
Para 2026, la compañía proyecta una producción de entre 50.000 y 60.000 GEO, con mayor peso en el segundo semestre, apalancado en el crecimiento de la minería subterránea y mejoras operativas.
EFICIENCIA Y PRECIOS: LAS CLAVES DEL RESULTADO
Uno de los puntos más destacados del reporte es la reducción de costos:
- Cash cost: US$1.359/oz (vs. US$1.941 en 2024)
- AISC: US$1.746/oz anual
La empresa atribuye esta mejora a optimizaciones operativas, mayor volumen de ventas y estabilidad en sus procesos, pese a limitaciones puntuales como la falta de agua que afectó la lixiviación en pilas durante los meses más secos.
A esto se suma un factor determinante: el precio del oro. Con valores significativamente más altos que en 2024, Cerrado logró expandir márgenes incluso en un contexto operativo desafiante.
El 2025 fue definido por la propia compañía como un año de transición, con un cambio en la matriz productiva de Minera Don Nicolás:
- Menor dependencia del heap leach
- Mayor protagonismo del mineral subterráneo
- Uso de stockpiles como complemento
De cara a 2026, el objetivo es estabilizar la producción subterránea a partir del segundo trimestre y recuperar niveles óptimos de lixiviación con mejores condiciones hídricas.
UNA VARIABLE QUE NO APARECE EN LOS BALANCES
Más allá de los números presentados, existe un frente que la compañía no menciona en su comunicado, pero que viene generando creciente ruido en Santa Cruz: el vínculo con su cadena de valor local.
Distintos proveedores y actores del sector han manifestado en reiteradas oportunidades preocupaciones por:
- Demoras en pagos
- Condiciones contractuales poco previsibles
- Limitada participación de empresas locales
En ese contexto, desde CAPROMISA se han planteado cuestionamientos sobre el impacto real de la operación en el entramado productivo provincial, especialmente en lo que respecta al cumplimiento del espíritu de “compre local”.
Si bien estos reclamos no forman parte del reporte oficial, sí configuran un elemento relevante para analizar el desempeño integral de la compañía en la provincia.
Los datos financieros muestran una empresa que logra sostener producción, mejorar costos y aprovechar el ciclo alcista del oro. Sin embargo, el desarrollo minero en Santa Cruz no se mide únicamente en onzas o EBITDA.
La relación con proveedores, la generación de oportunidades locales y la previsibilidad en la cadena de pagos son variables cada vez más observadas por el sector.
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UN 2026 QUE PUEDE DEFINIR EL RUMBO
Con una operación estabilizándose, mayor exposición al precio del oro (tras finalizar su programa de coberturas) y planes de expansión en marcha, Cerrado Gold tiene condiciones para mejorar su perfil productivo.
No obstante, el desafío será doble: sostener resultados operativos y recomponer la confianza dentro de la cadena de valor local, un aspecto clave para la licencia social y económica de cualquier proyecto minero en Santa Cruz.
En definitiva, Cerrado muestra números que respaldan su continuidad y crecimiento, pero también enfrenta un escenario donde la eficiencia operativa deberá ir acompañada por una gestión más sólida en su relación con el entramado productivo provincial.




















