Noticias, empresas y protagonistas de la minería argentina   ·   8 de noviembre de 2026    ·   12:52 hs
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Fredonia proyecta invertir US$345,7 millones en El Dorado-Monserrat y abre nuevas perspectivas para Santa Cruz

Fredonia proyecta invertir US$345,7 millones en El Dorado-Monserrat y abre nuevas perspectivas para Santa Cruz

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Fredonia Gobierno

La compañía presentó ante el gobernador Claudio Vidal los resultados de una evaluación económica preliminar que contempla más de 17 años de explotación y una producción promedio de 146.000 onzas equivalentes de oro anuales. El proyecto continúa en etapa de desarrollo técnico, con un estudio de prefactibilidad previsto para 2027 y la posibilidad de ingresar al RIGI. Su eventual avance también abre expectativas sobre empleo y participación de proveedores santacruceños.

El proyecto de oro y plata El Dorado–Monserrat (EDM), que Fredonia Mining desarrolla en el Macizo del Deseado, comienza a mostrar una dimensión económica y productiva que permite proyectar su posible incorporación al mapa de futuras operaciones mineras de Santa Cruz. La compañía confirmó ante el gobernador Claudio Vidal una inversión inicial estimada en US$345,7 millones, una vida útil superior a los 17 años y una producción promedio anual cercana a las 146.000 onzas equivalentes de oro (AuEq).

El Dorado Monserrat

El anuncio se conoció después de una reunión realizada el 8 de noviembre en la Casa de Santa Cruz, en Buenos Aires, de la que participaron Vidal, el ministro de Energía y Minería, Jaime Álvarez; el CEO de Fredonia Mining, Estanislao Auriemma, y el representante del equipo técnico del proyecto, Sergio Alvarado. Durante el encuentro se analizaron los resultados de la Evaluación Económica Preliminar (PEA), los avances técnicos y los próximos pasos para profundizar los estudios de viabilidad del emprendimiento.

La inversión informada corresponde al capital inicial estimado en ese estudio y no a desembolsos ya ejecutados ni a una decisión definitiva de construcción. La diferencia es importante para dimensionar correctamente el estado del proyecto: Fredonia completó una evaluación económica preliminar y se propone avanzar hacia una etapa de mayor definición técnica mediante un estudio de prefactibilidad, previsto para 2027.

El PEA, cuyos resultados fueron presentados el 31 de agosto y respaldados por un informe técnico NI 43-101 presentado el 7 de octubre, proyecta una operación convencional a cielo abierto, con extracción mediante camiones y palas y procesamiento del mineral mediante lixiviación en pilas. El diseño contempla una planta con capacidad nominal de 20.000 toneladas diarias y una alimentación de aproximadamente 10 millones de toneladas anuales.

Entre los principales indicadores económicos, el estudio estima un valor presente neto después de impuestos de US$1.494 millones, calculado con una tasa de descuento del 10%, y una tasa interna de retorno del 65%. La producción promedio durante los primeros cinco años podría alcanzar las 183.000 onzas equivalentes anuales, con un máximo cercano a las 193.000 onzas durante el tercer año de explotación.

La evaluación también contempla un escenario alternativo que incorpora determinados beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Bajo esos supuestos, el valor presente neto podría elevarse a aproximadamente US$1.807 millones y la tasa interna de retorno alcanzar el 82%. Sin embargo, este escenario no integra el caso base del estudio y la eventual adhesión del proyecto todavía se encuentra en análisis. La compañía deberá cumplir las condiciones establecidas por el régimen y obtener las validaciones correspondientes.

El Dorado Monserrat

De los primeros recursos a una evaluación económica

El anuncio representa un nuevo capítulo en un proceso que Extremo Minero viene siguiendo desde 2024. En noviembre de aquel año, Fredonia presentó su primera estimación de recursos minerales para El Dorado–Monserrat, que contabilizó aproximadamente 2,248 millones de onzas equivalentes de oro en las categorías Medidos e Indicados. Aquella estimación se apoyó en más de 40.000 metros de perforaciones y trabajos de exploración que permitieron cuantificar la mineralización conocida en los sectores norte y sur del proyecto.

Ese primer inventario constituyó una base para profundizar la exploración y evaluar el potencial económico del yacimiento. Durante 2026, la compañía avanzó en paralelo con nuevas perforaciones, trabajos de modelamiento geológico y una estrategia de consolidación territorial que amplió considerablemente la superficie bajo su control.

En abril, Fredonia anunció la incorporación de la propiedad Judite, de 4.913 hectáreas, contigua a El Dorado–Monserrat y ubicada junto al límite occidental del área minera de Cerro Vanguardia. Posteriormente, en mayo, comunicó la adquisición de otras 11.754 hectáreas correspondientes a las propiedades Jaguel I, Mamuel I, Mamuel II, Curru Cura II, Curru Cura III y Cahuel I, que pertenecían a una subsidiaria de Pan American Silver.

Con esas operaciones, la posición territorial consolidada del distrito alcanzó aproximadamente 33.500 hectáreas, frente a las 21.800 hectáreas que la compañía había informado previamente. La ampliación permitió conectar los corredores mineralizados norte y sur y sumar terrenos con antecedentes de mapeo, trincheras y perforaciones. La proximidad con Cerro Vanguardia aporta además un contexto geológico relevante dentro de uno de los principales distritos argentíferos y auríferos del país, aunque no implica que ambos emprendimientos compartan recursos ni infraestructura.

La evolución de los recursos minerales acompañó ese crecimiento. En agosto de 2026, la nueva estimación presentada por Fredonia alcanzó 2,76 millones de onzas equivalentes de oro en las categorías Medidos e Indicados y otras 1,09 millones de onzas en la categoría Inferidos. En conjunto, el inventario informado se aproxima a los 3,85 millones de onzas equivalentes.

La diferencia entre ambas categorías debe mantenerse clara: los recursos minerales no son reservas y su cuantificación no demuestra por sí sola que todo el material identificado pueda explotarse económicamente. De hecho, el propio PEA incluye una proporción de recursos Inferidos en el esquema de alimentación de la operación, por lo que sus resultados conservan el carácter preliminar y requieren nuevas instancias de evaluación.

La evolución del proyecto no se detuvo con la presentación de la evaluación económica. Fredonia inició en abril de 2026 un programa de perforación diamantina de 10.000 metros, orientado a mejorar la definición de los recursos existentes y explorar posibles extensiones de la mineralización en distintos sectores del distrito.

Uno de los resultados más relevantes de esa campaña se conoció el 2 de noviembre, cuando la compañía informó nuevas intersecciones de oro y plata en Herradura Hill. El pozo HDDH051 había registrado previamente 70,75 metros de mineralización con una ley de 1,29 gramos por tonelada de oro equivalente, resultado que permitió profundizar el conocimiento de ese sector.

Posteriormente, los pozos HDDH061, HDDH062 y HDDH063 aportaron nuevos datos sobre la continuidad de la mineralización. Entre ellos se destacó HDDH062, que interceptó 24,7 metros con 1,6 gramos por tonelada de oro equivalente desde los 120,3 metros de profundidad, incluyendo un tramo de 3,5 metros con 5,5 g/t AuEq. También identificó otros 35 metros con una ley de 0,8 g/t AuEq.

El resultado de HDDH061, ubicado a más de 200 metros al oeste de HDDH062, identificó 10 metros con 0,75 g/t AuEq. La intersección resulta relevante porque se encuentra fuera de la huella contemplada en el diseño conceptual actual del rajo. Sin embargo, todavía debe establecerse su continuidad geológica con el depósito conocido y su eventual incorporación a una futura estimación de recursos.

Como ya analizamos en Fredonia detectó nuevas zonas de oro y plata fuera del diseño de El Dorado-Monserrat, estos resultados amplían los objetivos de exploración, pero no modifican automáticamente los recursos ni los parámetros económicos de la PEA. La propia compañía aclaró que las nuevas perforaciones fueron realizadas después de la fecha efectiva del estudio y, por lo tanto, no están incorporadas en sus cálculos.

La continuidad de estos trabajos tiene como objetivo respaldar la elaboración del estudio de prefactibilidad que Fredonia proyecta completar durante 2027. Esa instancia deberá profundizar aspectos como el diseño de explotación, la ingeniería, la metalurgia, la infraestructura y los parámetros económicos y operativos que todavía requieren mayor definición.

Una inversión proyectada y el desafío de generar trabajo local

La reunión con el gobernador Vidal incorporó otro aspecto central para Santa Cruz: la participación de trabajadores y proveedores provinciales en el eventual desarrollo del emprendimiento.

Desde el Gobierno se ratificó el compromiso de promover la contratación prioritaria de mano de obra santacruceña y la incorporación de empresas locales a la cadena de abastecimiento. Vidal sostuvo que su gestión busca atraer inversiones productivas y defender el trabajo de los santacruceños, con el objetivo de que el crecimiento de la minería deje valor agregado y beneficios económicos en la provincia.

La dimensión proyectada de El Dorado–Monserrat permite comprender la importancia de esa discusión. Una inversión inicial estimada en US$345,7 millones y una operación diseñada para extenderse durante más de 17 años podrían generar demanda de empleo y servicios en distintas etapas. La construcción requeriría actividades vinculadas con obras civiles, movimiento de suelos, montaje industrial, instalaciones eléctricas, transporte y logística. Durante la operación, la demanda se extendería a mantenimiento, servicios industriales, seguridad, alimentación, transporte, gestión ambiental y otras especialidades.

No obstante, hasta el momento no se difundió una estimación detallada de los puestos de trabajo directos e indirectos que demandaría el proyecto, ni una proyección del volumen de contratación que podría destinarse a proveedores santacruceños. Tampoco se informaron porcentajes o compromisos cuantificados de participación local.

Ese punto adquiere especial relevancia en el contexto de la agenda minera provincial. La discusión sobre la generación de empleo no se limita a la cantidad de puestos que puede ofrecer una nueva operación, sino también a las condiciones de acceso de los trabajadores residentes, la formación requerida para cubrir perfiles técnicos y la capacidad de las pequeñas y medianas empresas de Santa Cruz para participar de los contratos de bienes y servicios.

En ese sentido, el desarrollo de El Dorado–Monserrat se vincula con una de las cuestiones que atraviesa actualmente a la minería santacruceña: cómo lograr que las inversiones se traduzcan en una mayor integración de la economía provincial. La participación de proveedores locales y la contratación de trabajadores residentes constituyen aspectos centrales para que el impacto de un emprendimiento no quede limitado a la actividad extractiva.

La posibilidad de ingresar al RIGI también incorpora una dimensión adicional. Los incentivos fiscales y cambiarios pueden mejorar las condiciones económicas de una inversión de esta magnitud, pero su eventual aplicación debe analizarse junto con los compromisos de desarrollo, contratación e integración productiva que puedan establecerse para el proyecto.

El Dorado–Monserrat se encuentra así ante una etapa de transición: dejó atrás la instancia inicial de cuantificación de recursos y cuenta con una primera evaluación económica que permite proyectar una operación de escala considerable. Sin embargo, todavía debe completar estudios técnicos, avanzar en las autorizaciones correspondientes y definir las condiciones financieras y regulatorias necesarias para una eventual construcción.

Para Santa Cruz, el interés del proyecto no reside únicamente en los US$345,7 millones estimados para su desarrollo o en las onzas de oro y plata que podría producir. También está en la posibilidad de incorporar una nueva operación a su matriz minera y ampliar las oportunidades de empleo, contratación y actividad económica para las empresas de la provincia. Que esa perspectiva se convierta en desarrollo efectivo dependerá tanto de la evolución técnica y financiera de Fredonia como de la capacidad de establecer condiciones concretas para que una parte significativa de los beneficios permanezca en la economía santacruceña.

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