Noticias, empresas y protagonistas de la minería argentina   ·   25 de septiembre de 2026    ·   19:02 hs
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Cafecito Minero – Entre Cerro Negro, el ferrocarril y los proyectos que miran al futuro de Santa Cruz

Cafecito Minero – Entre Cerro Negro, el ferrocarril y los proyectos que miran al futuro de Santa Cruz

Skyper AMUTMIN
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—¡Buen día, Chelo! ¿Hace mucho que esperás?

—Lo suficiente como para terminarme el primer café. Te pedí uno, pero a este ritmo vas a tener que empezar a pagar una multa por llegar tarde.

—No exageres, fueron diez minutos. Además, hoy tenemos bastante para hablar. Entre Cerro Negro, el ferrocarril, las universidades y todas las reuniones que hubo esta semana, no sé si nos va a alcanzar la mañana.

—Y eso que la semana pasada pensamos que las cosas iban a tranquilizarse un poco. Por lo menos esta vez tenemos varias noticias interesantes que no vienen acompañadas de un conflicto. ¿Viste lo de la locomotora? Me alegró ver esas imágenes.

—Lo vi, pero guardate el entusiasmo ferroviario unos minutos. Primero quiero hablarte de algo que puede tener bastante importancia para Santa Cruz. Esta semana se aprobó la creación de la Mesa Minera Santacruceña.

—¡Otra mesa! Entre las reuniones que hubo por Cerro Negro y todas las cámaras que estuvieron viajando, vamos a terminar necesitando una fábrica de muebles.

—No te rías, porque esta tiene algunas características interesantes. La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el proyecto que presentó Santiago Aberastain Zubimendi. La iniciativa busca establecer un espacio permanente donde participen representantes del Estado, las empresas mineras, las organizaciones sindicales, las cámaras de proveedores y otros actores relacionados con la actividad. La intención es que puedan trabajar conjuntamente sobre empleo, desarrollo local, inversiones y las distintas problemáticas que aparecen en las localidades mineras.

—Bueno, la idea de sentar a todos los sectores es algo que venimos escuchando hace bastante. De hecho, después de lo que pasó en Cerro Negro quedó bastante claro que hay cuestiones que necesitan conversarse antes de que terminen convirtiéndose en un conflicto. Pero hay algo que me gustaría saber: ¿qué capacidad real va a tener esa mesa para resolver problemas?

—Las decisiones que surjan de ese ámbito no serán vinculantes. Es decir, no van a obligar por sí mismas a una empresa o a un organismo a adoptar una determinada medida, pero podrán servir como propuestas para el trabajo legislativo y ejecutivo. La idea es institucionalizar una conversación que hoy muchas veces se produce por separado, dependiendo del problema que tenga cada sector.

—Entonces habrá que ver cómo funciona. Porque Santa Cruz tiene una actividad minera que mueve cifras enormes, pero también tiene localidades donde conseguir trabajo sigue siendo una preocupación cotidiana. Podés tener excelentes números de exportación y, al mismo tiempo, jóvenes que no consiguen ingresar a una operación, empresas que buscan contratos y municipios que necesitan ampliar su infraestructura. La pregunta es cómo se conectan esas realidades.

—Justamente, el empleo santacruceño y la participación de las empresas locales están entre los temas que se plantearon para la nueva mesa. Pero para evaluar su impacto habrá que esperar a que comience a funcionar, conocer su agenda y ver qué propuestas consigue desarrollar. La aprobación legislativa es una etapa; después viene todo lo demás.

—Ahí está. Y hablando de mesas de trabajo, ¿en qué quedó lo de Cerro Negro? Porque la semana pasada prácticamente no hablamos de otra cosa y esta semana siguieron apareciendo reuniones.

—Continuó el seguimiento. El Gobierno provincial volvió a reunirse con representantes de Newmont para revisar las actas y los requerimientos que surgieron de las inspecciones. Participaron distintas áreas provinciales relacionadas con minería, ambiente, trabajo, recursos hídricos, transporte y seguridad. Se repasaron las observaciones y los plazos establecidos para cumplirlas. También volvió a estar sobre la mesa el esquema 90/10 para la incorporación de trabajadores santacruceños.

—Es decir que ahora estamos en una etapa distinta. La semana del conflicto estuvo marcada por las inspecciones, la tensión en el acceso y la incertidumbre sobre la continuidad de las actividades. Después vino la reanudación progresiva y ahora empieza el seguimiento de lo que quedó pendiente. Eso es importante, porque tampoco tendría sentido que todo el esfuerzo de aquellas inspecciones terminara diluyéndose apenas desaparecieran las cámaras.

—Jaime Álvarez habló sobre eso en una entrevista con Radio Vanguardia. Explicó que habían revisado las observaciones junto con las distintas áreas de fiscalización y elaborado un cronograma para resolverlas. También se refirió a la necesidad de avanzar con la incorporación de trabajadores de Santa Cruz y al cumplimiento de las condiciones de seguridad en las operaciones subterráneas. Son los puntos que, según explicó, forman parte de la agenda de seguimiento.

—Y los gremios también volvieron a sentarse con la empresa, ¿no?

—Sí. Hubo una reunión institucional en Río Gallegos con representantes del Gobierno, Newmont, AOMA y ASIMRA. Se habló de establecer criterios comunes y dar continuidad a una agenda de trabajo. ASIMRA volvió a remarcar su posición sobre la seguridad como principio fundamental. Todavía hay temas por resolver, pero por lo menos las distintas partes siguen manteniendo encuentros.

—¿Y qué está pasando en Perito Moreno? Porque muchas veces nos concentramos en las reuniones que ocurren en Río Gallegos y nos olvidamos de que las consecuencias de lo que se decida se sienten mucho más cerca del yacimiento.

—Justamente hubo una novedad por ese lado. Newmont presentó ante el municipio a Débora Villecco, su nueva líder de Desempeño Social. Se reunió con el intendente Matías Treppo y hablaron sobre empleo, desarrollo de empresas locales y relacionamiento comunitario. También se abordaron las gestiones para alcanzar un nuevo acuerdo de aporte al fideicomiso, aunque todavía no se informaron públicamente montos ni condiciones.

—Ahí hay bastante trabajo por delante. Porque una cosa es resolver las observaciones de una inspección y otra es construir una relación que funcione todos los días con las comunidades. La gente necesita saber qué oportunidades existen, cómo puede acceder a ellas y qué proyectos se van a desarrollar en su localidad. Y las empresas también necesitan previsibilidad para organizar sus actividades.

—Por eso me parece interesante mirar todo lo que pasó esta semana en conjunto. Mientras Cerro Negro seguía con sus reuniones de seguimiento, también hubo encuentros de cámaras, anuncios de inversión comunitaria, nuevos acuerdos educativos y movimientos que apuntan a la infraestructura. Son temas diferentes, pero todos tienen algo en común: cómo se relaciona la actividad minera con el desarrollo de Santa Cruz.

—Bueno, si vamos a hablar de desarrollo, ahora sí te voy a contar por qué me alegró tanto ver esa locomotora.

—A ver, contame. Porque reconozco que después de tantos años viendo vías abandonadas, cuando apareció la imagen de esa máquina llegando a Santa Cruz también me llamó la atención.

—¡Y cómo no te va a llamar la atención! Llegó una locomotora ALCO RSD-35 de casi 80 toneladas que se va a incorporar a los trabajos de recuperación del tramo Jaramillo–Fitz Roy. Es parte del proyecto que busca recuperar progresivamente el antiguo ferrocarril Puerto Deseado–Las Heras. Hace unos meses había personal trabajando sobre las vías, después comenzaron los relevamientos y las primeras pruebas, y ahora aparece una locomotora. Todavía falta muchísimo, pero por lo menos hay una máquina que permite avanzar hacia la siguiente etapa.

—Bueno, tampoco me digas que mañana vamos a estar mandando minerales en tren hasta el puerto, porque todavía estamos bastante lejos de eso.

—¡Dejame disfrutar la noticia un rato! Ya sé que no está recuperado todo el ramal ni existe un servicio de cargas funcionando. Por ahora se está trabajando sobre un tramo determinado. Pero también hay que reconocer que durante décadas parecía imposible volver a hablar seriamente de recuperar ese ferrocarril. Y ahora, al menos, tenemos trabajos concretos y material rodante incorporado al proyecto.

—Eso es cierto. Y justamente esta semana leí un informe bastante interesante de la Unión Industrial Argentina sobre la situación del transporte ferroviario. Argentina tiene distancias enormes, importantes centros productivos alejados de los puertos y una dependencia muy grande del transporte automotor. Sin embargo, el ferrocarril sigue teniendo una participación muy reducida dentro del sistema de cargas.

—Ahí es donde la discusión empieza a ponerse interesante para la minería. Pensá en todo lo que necesita una operación antes de producir una sola tonelada: combustible, cemento, acero, repuestos, maquinaria, equipos, reactivos y materiales que muchas veces tienen que recorrer cientos de kilómetros. Si algún día recuperamos corredores ferroviarios capaces de transportar determinados volúmenes, podríamos combinar el tren para las distancias largas con el camión para llegar hasta los yacimientos. No se trata de reemplazar un transporte por otro, sino de aprovechar mejor cada uno.

—Y también hay que mirar los puertos. Porque una conexión ferroviaria que termine en Puerto Deseado podría tener una utilidad distinta de la que tendría un pequeño tramo funcionando solamente para recorridos turísticos. Pero para eso hacen falta inversiones, centros de transferencia, infraestructura portuaria y, sobre todo, cargas suficientes para justificar el funcionamiento del sistema. No alcanza con recuperar las vías y comprar locomotoras.

—Por supuesto. Y tampoco tendría sentido pensar el ferrocarril exclusivamente para la minería. Santa Cruz tiene actividad hidrocarburífera, producción agropecuaria y otras posibilidades industriales. Un corredor que pueda atender distintas necesidades productivas tendría una base de usuarios más amplia. Lo importante ahora es estudiar qué servicios podrían ser viables y cómo se financiaría cada etapa de recuperación.

—¿Sabés qué me parece interesante de esta discusión? Que nos obliga a mirar un poco más lejos. Una mina puede tener una vida útil de veinte o treinta años, pero la infraestructura que construís alrededor puede servir durante mucho más tiempo. Si se planifica bien, un ferrocarril, una ruta o un puerto pueden continuar generando actividad incluso después de que termine la explotación de un determinado yacimiento.

—Eso nos lleva directamente a otra noticia de esta semana. ¿Viste lo que pasó en Puerto Deseado con la UTN?

—Sí. Y mirá qué casualidad: estuvimos hablando del ferrocarril que históricamente conectaba esa localidad con Las Heras y ahora resulta que la universidad también quiere ampliar su presencia en Deseado.

—El decano de la Facultad Regional Santa Cruz, Sebastián Puig, y el intendente Juan Raúl Martínez firmaron un convenio para avanzar en la creación de una extensión áulica de la UTN. Todavía no está definida la oferta académica que se dictará allí, pero el acuerdo abre la posibilidad de acercar formación universitaria y técnica a una localidad que tiene una relación muy importante con la minería, la actividad portuaria y otros sectores productivos.

—Eso para una familia puede significar muchísimo. Porque cuando hablamos de estudiar una carrera universitaria en Santa Cruz también tenemos que hablar de las distancias. Hay jóvenes que tienen que mudarse, alquilar, viajar y afrontar gastos que muchas veces sus familias no pueden sostener. Si conseguís ampliar la oferta académica en el interior, estás haciendo algo más que abrir una nueva posibilidad educativa.

—Y la UTN viene avanzando bastante en ese sentido. Ya tiene experiencias en Caleta Olivia, Piedra Buena, El Calafate y Puerto Santa Cruz. Además, recientemente consiguió la aprobación para dictar Ingeniería en Minas en su Facultad Regional Santa Cruz, con un título intermedio de Técnico Universitario en Operación de Minas. Eso no significa que esa carrera vaya a dictarse en Puerto Deseado, porque todavía no se anunció algo así, pero muestra que la universidad está ampliando su propuesta en áreas relacionadas con las necesidades productivas de la provincia.

—Ahí tenés dos noticias que, aunque parezcan completamente distintas, se pueden conectar. Por un lado, una provincia que busca recuperar infraestructura ferroviaria. Por otro, una universidad que intenta llegar a más localidades y formar profesionales. Si dentro de unos años aparecen nuevos proyectos industriales, mineros o logísticos en esa zona, sería importante que los jóvenes de la región tengan las herramientas necesarias para participar.

—Y hay otra experiencia educativa que me parece que merece un lugar en la charla. Esta semana, en Perito Moreno, CAPROMISA, CAMARCO y la Escuela Industrial N.º 11 firmaron un acuerdo para trabajar en mentorías y prácticas profesionalizantes. El programa de mentorías está previsto para comenzar en 2027 y busca vincular a los estudiantes con profesionales y empresas.

—Eso también es interesante porque acerca a los estudiantes a situaciones reales de trabajo. Una cosa es aprender determinados contenidos dentro de una escuela técnica y otra es conocer cómo se aplican en una operación industrial, qué procedimientos se utilizan, cómo se organiza un equipo o cuáles son las responsabilidades de cada puesto. Esa experiencia puede ayudar bastante a quienes después quieran incorporarse al mercado laboral.

—Y también a las propias instituciones educativas, porque pueden conocer mejor qué perfiles están demandando las empresas y adaptar sus propuestas cuando corresponda. No significa que la formación tenga que responder exclusivamente a una industria, pero sí que exista una relación más cercana entre el sistema educativo y las necesidades productivas de la región.

—Ahora que estamos hablando de formación, ¿viste la jornada que hicieron en Cerro Moro con más de cien trabajadoras?

—Sí. Pan American Silver reunió a mujeres de la propia operación y de empresas contratistas para compartir experiencias sobre su participación en la minería. Hablaron de sus trayectorias laborales, los desafíos de trabajar en un sector históricamente masculino y la importancia de generar espacios de intercambio y acompañamiento profesional.

—Me parece interesante que estas conversaciones se produzcan entre las propias trabajadoras. Porque una cosa es que desde una oficina se diseñe una política de inclusión y otra muy distinta es escuchar a las mujeres que todos los días trabajan en el yacimiento. Ellas conocen las dificultades que aparecen en la práctica, las posibilidades de crecimiento y las cosas que todavía hay que mejorar. Además, participaron trabajadoras de Pan American Silver y de las empresas contratistas, algo que permite conocer experiencias de distintos sectores de la operación.

—Y justo esta semana también leí una columna sobre el talento femenino en Santa Cruz que planteaba algo bastante interesante. Si queremos que haya más mujeres trabajando en minería, no alcanza con incorporarlas a los puestos donde tradicionalmente ya tienen presencia. También hay que generar oportunidades en operación de maquinaria, mantenimiento, instrumentación, logística, supervisión y otras especialidades técnicas. Y para eso necesitás formación, infraestructura adecuada y procesos de selección basados en las competencias que requiere cada puesto.

—Ahí aparece una cuestión que conecta todo lo que estuvimos hablando. Si mañana tenés más proyectos mineros, nuevos desarrollos, obras ferroviarias y una actividad industrial que empieza a demandar otros perfiles, no podés seguir buscando trabajadores siempre entre las mismas personas. Necesitás ampliar la cantidad de gente que está preparada para ocupar esos puestos. Y eso incluye aprovechar muchísimo mejor el talento femenino que ya existe en la provincia.

—Pero tampoco podemos conformarnos con que una empresa organice una jornada y después no pase nada más. Hay que mirar cuántas mujeres ingresan efectivamente a puestos técnicos, cuántas pueden desarrollar una carrera profesional y qué oportunidades tienen de acceder a responsabilidades mayores. La capacitación tiene que estar conectada con posibilidades reales de trabajo.

—Bueno, hablando de oportunidades y de cosas concretas, ¿viste la plata que Cerro Vanguardia va a destinar a Puerto San Julián?

—Más de 3.600 millones de pesos. Esa sí que es una cifra importante.

—Son más de 3.630 millones, para ser precisos. Cerro Vanguardia renovó su acuerdo con la Municipalidad de Puerto San Julián y la Fundación Agencia de Desarrollo. El monto incluye aproximadamente 2.900 millones correspondientes a los aportes previstos para 2026 y unos 740 millones que quedaron disponibles del convenio anterior. Los fondos van a distribuirse entre infraestructura, desarrollo productivo, educación, salud, cultura y deporte.

—Mirá, ahí tenés otro ejemplo de algo que venimos diciendo hace bastante. Cuando una localidad tiene una operación minera importante, una de las preguntas que debería hacerse es qué capacidades está construyendo para el futuro. Porque los aportes económicos son necesarios, pero lo interesante es que puedan transformarse en herramientas que sigan generando oportunidades durante muchos años.

—Justamente, una parte importante del convenio está destinada a eso. Hay más de 1.400 millones previstos para infraestructura, incluyendo iniciativas relacionadas con el tratamiento de residuos, el frigorífico municipal, maquinaria para obras públicas y el aeropuerto. Y otros 1.200 millones aproximadamente para desarrollo productivo y económico, con líneas de financiamiento dirigidas a emprendimientos, comercios y proyectos de la localidad. También se contemplan becas educativas y aportes para el hospital.

—Lo del frigorífico me parece especialmente interesante. Porque si una comunidad consigue desarrollar otras actividades económicas aprovechando los recursos que recibe de la minería, está haciendo algo importante para su futuro. No se trata solamente de mejorar la infraestructura de hoy, sino de ampliar las posibilidades productivas de mañana.

—Y hay que reconocer que Puerto San Julián tiene una herramienta que lleva bastante tiempo trabajando en esa dirección. La Fundación Agencia de Desarrollo articula desde hace dos décadas al sector privado, el municipio y distintas instituciones. Eso permite canalizar recursos hacia programas definidos, aunque después naturalmente hay que seguir cada proyecto y evaluar qué resultados consigue.

—Ahí está el asunto. Porque 3.630 millones suenan muy bien en un anuncio, pero después quiero saber cuántos emprendimientos pudieron crecer, cuántos jóvenes consiguieron terminar sus estudios, qué equipamiento recibió el hospital y cuáles de las obras previstas llegaron a concretarse. Me parece que medir esos resultados es tan importante como anunciar los fondos.

—Bueno, si vamos a hablar de aportes sociales, también hubo novedades con FOMICRUZ. La empresa estatal amplió el convenio que mantiene con Ángeles Especiales, en Río Gallegos, y elevó a 140 millones de pesos mensuales el acompañamiento económico a la institución. Son 50 millones adicionales respecto del acuerdo firmado en marzo. Los recursos de esta ampliación están destinados al pago de los honorarios del equipo profesional que brinda las prestaciones.

—Es otra dimensión del impacto que puede tener una empresa vinculada a la actividad minera. Porque no todo pasa por perforaciones, proyectos y exportaciones. También está la posibilidad de acompañar instituciones que cumplen una función social importante. En este caso, lo fundamental es que los recursos permitan sostener la atención de las personas que concurren a la asociación.

—Y, según lo informado, también se identificaron algunas intervenciones de infraestructura que van a coordinarse con otros organismos provinciales. Es una relación que comenzó hace varios años y que ahora tiene un nuevo esquema de aportes.

—¿Te das cuenta de la cantidad de temas que terminamos conectando esta mañana? Arrancamos hablando de Cerro Negro, pasamos por un ferrocarril que intenta volver a funcionar, una universidad que quiere llegar a Puerto Deseado, las mujeres que trabajan en Cerro Moro y ahora estamos hablando de desarrollo comunitario.

—¡Y todavía no terminamos!

—No me digas que tenés otra carpeta.

—No, pero me quedó algo de esta semana que también merece una mención. CAPPEMA estuvo bastante activa en Buenos Aires. Su presidenta, Carina Mendoza, mantuvo encuentros con representantes nacionales de AOMA y UOCRA, con la Embajada de Suecia, autoridades nacionales y distintas compañías mineras. Una agenda bastante amplia, centrada principalmente en ampliar las oportunidades de las empresas santacruceñas.

—Me llamó la atención especialmente lo de Suecia. Porque ahí ya no estamos hablando solamente de conseguir contratos con una minera. También aparece la posibilidad de establecer vínculos tecnológicos, incorporar nuevas soluciones y generar relaciones comerciales con compañías internacionales.

—Claro. La cámara viene trabajando en ese vínculo con la Embajada de Suecia y destacó avances relacionados con la presencia y representación de ABB en Santa Cruz. También se reunió con Newmont para abordar nuevos procesos de contratación y desarrollo de proveedores. Pero hay que distinguir las reuniones de los resultados: esos encuentros pueden abrir oportunidades, aunque todavía habrá que ver cuáles se convierten efectivamente en nuevos negocios.

—Y eso también conecta con lo que hablábamos del ferrocarril y de la UTN. Una provincia que pretende atraer más inversiones necesita infraestructura, recursos humanos y empresas con capacidad para responder a una demanda cada vez más exigente. Si cada uno trabaja por separado, es mucho más difícil conseguirlo.

—Ahí está. Y me parece que esa es una buena forma de mirar lo que dejó esta semana. Mientras seguimos atentos a cómo evoluciona Cerro Negro, hay otros movimientos que pueden tener consecuencias importantes para Santa Cruz. Algunos son inversiones ya comprometidas, otros son convenios, proyectos que recién comienzan o reuniones de las que todavía no conocemos resultados concretos. Pero todos forman parte de una discusión bastante más amplia sobre el futuro productivo de la provincia.

—¿Sabés qué me gustaría? Que dentro de unos años podamos encontrarnos a tomar un café y decir que aquella locomotora terminó formando parte de un ferrocarril que realmente transporta cargas. Que los primeros estudiantes de la extensión de la UTN en Puerto Deseado ya estén trabajando. Y que varios de los emprendimientos que recibieron apoyo en San Julián se hayan convertido en empresas que generen empleo.

—¡Mirá qué optimista estás hoy, Chelo!

—No es optimismo solamente, Ricky. También hay que empezar a pensar qué queremos conseguir con todos estos anuncios. Porque si la minería va a continuar siendo una de las principales actividades económicas de Santa Cruz, necesitamos aprovechar lo que genera para desarrollar otras capacidades. Las minas tienen una vida útil determinada, pero una universidad, un ferrocarril o una actividad industrial pueden seguir aportando durante mucho más tiempo.

—Estoy de acuerdo. Y me parece que después de varias semanas bastante complicadas, está bueno que también podamos hablar de proyectos que miran hacia adelante. Eso no significa olvidarse de los problemas que todavía existen ni dar por concretadas cosas que recién están comenzando. Significa prestarles atención a las oportunidades y seguirlas para saber qué resultados producen.

—Bueno, bastante reflexivos estuvimos por hoy. ¿Pedimos la cuenta?

—Pará, que todavía no terminé el café. Además, te quiero contar algo que vi sobre las inversiones que están buscando financiamiento para los proyectos del Macizo del Deseado.

—¡No, Ricky! ¡Otra vez! Dijiste que hoy íbamos a terminar temprano.

—Pero si recién estamos empezando a hablar de lo interesante.

—Son casi las doce. La semana pasada me hiciste lo mismo.

—Bueno, dejémoslo para el próximo sábado. De todas maneras, con la cantidad de noticias que tuvimos estos días, seguramente vamos a tener bastante material para conversar.

—Eso seguro. Pero la próxima elegimos una mesa más cerca de la ventana. Con todo lo que me hablaste del ferrocarril, ya me dieron ganas de hacer un viaje a Puerto Deseado.

—¿En tren?

—¡No empecés, Ricky! Primero que terminen las vías.

—Bueno, entonces por ahora vas a tener que conformarte con manejar.

—O con otro café.

—Eso sí lo podemos resolver ahora.

—Pero esta vez pagás vos.

—¿Otra vez?

—Y sí. Si algún día vuelve a funcionar el tren, te invito yo el pasaje.

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